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Home  Opinión  Luis del Val
 
El peñazo

Luis del Val

05/08/04

En el libro de Formación del Espíritu Nacional, que me tocó estudiar durante el franquismo, había una poesía que nos teníamos que aprender de memoria, y cuyos dos primeros versos decían: “Gibraltar es la espina clavada,/en el pecho del buen español...”. Durante algún tiempo, me atormentó la idea de que yo no era un buen español, porque ni sentía la espina en el corazón, ni en el estómago, ni siquiera en la punta del pie. A estas alturas de la liga gibraltareña, a mí lo único que me parece interesante es que haya un lugar en el planeta donde se hable el inglés con acento andaluz, que es algo tan exótico y divertido como escuchar a un alemán con acento mejicano, pero no me he puesto histérico, como asegura el señor Caruana, o míster Caruana, si le hace más feliz, ni estoy bajo un síndrome emocional, como sospecha el ministro de Defensa británico.

Lo que sí es cierto es que los ingleses se han portado con el desdeño maleducado que les es tradicional. A los españoles, por ejemplo, no se nos ocurre enviar al ministro de Defensa a Ceuta, ni al Príncipe de Asturias a Melilla, porque aunque vivamos al sur de los Pirineos, conocemos algo referente a las buenas maneras. A mí me da igual que a Gibraltar vayan los ministros o el Ejército de Salvación con un alcohólico por ginebra de muestra, pero no me parece bien que tantos ministros y tantas princesas encubran la gran estafa a la Unión Europea, y es el paraíso fiscal que supone Gibraltar, la tapadera de cientos de empresas que tienen su domicilio social allí para evadir impuestos en Gran Bretaña, en España o en cualquiera de los países de la Unión. Eso es un escándalo amparado por el señor Caruana, cuyo acendrado patriotismo gibraltareño, me recuerda aquel aserto que decía que la patria suele ser el último refugio de los canallas. No digo que el señor Caruana sea un canalla, pero o es un encubridor o es tan tonto como los británicos que dan cobertura a un delito monetario, tipificado en las leyes de los países de la Unión Europea.

OTR/PRESS

 


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