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Si Bush fuera presidente
Carlos Carnicero
08/08/2004
La política norteamericana es lo más parecido a un juego de Trivial Pursuit:no se pueden elegir los códigos de colores y la naturaleza de las propuestas quedan definidas por el lugar en el que los dados mandan a las fichas.
Ahora que el dato del empleo norteamericano ha caído en el mes de agosto, la apuesta del presidente para la reelección es otra vez la seguridad, que es un comodín de recurso para cuando el tablero se pone cuesta arriba.
Si el presidente George Bush vuelve a ser elegido presidente seguiremos sin conocer al verdadero rostro de la Casa Blanca, porque no nos podemos creer que quién hace formulaciones cotidianas tan obvias como para atragantarse con una galleta y con un discurso tenga criterio alguno para gobernar el mundo. Sólo representa un papel que encima tiene un guión trasnochado.
El caso es que los que de verdad mandan tampoco son unos iluminados desconfianza. Su preocupación era y es el petróleo y han conseguido situarnos en el universo de los cuarenta dólares el barril de referencia, en un colapso anunciado de una economía que no tiene combustible para seguir su carrera hacia el despilfarro. De repente, sin saber por qué, no llega el fuel a todas las gasolineras que quieren despacharlo. Y China, creciendo casi al diez por ciento, amenaza con universalizar el consumo de papel higiénico.
Rusia es una ruleta de casino en donde sus pozos de petróleo, al final,dependen de los caprichos de Vladimir Putin; Irak no tiene a nadie capaz de manejar las válvulas del carburante porque todo el mundo está demasiado entretenido en buscar formas rápidas de matarse mientras Arabia Saudí busca los terroristas infiltrados entre la mitad de su población, que según las encuestas se declaran partidarios de Bin Laden.
Aquí, el petrolero de más confianza para los Estados Unidos va a terminar por ser el de Hugo Chavez, antiimperialista, bolivariano y amigo de Fidel Castro, que se juega el futuro en un referéndum revocatorio que sus enemigos amenazan con respetar solo en el caso de que sean capaces de ganarlo.
Menos mal que el presidente Bush juega la baza de la seguridad y la estabilidad en el mundo para ganar las próximas elecciones y nos dice, una y otra vez, entre explosión de coche en Bagdad e incursión de los asesinos del Ejército de Israel en la franja de Gaza, que el mundo es más seguro y lo será todavía más con él repitiendo en la Casa Blanca, mientras alerta de que puedan volver a volar Walt Street. A los españoles, como al resto de los ciudadanos que no somos norteamericanos, se nos alivia de la posibilidad de votar en una elecciones que al final son como una ruleta de casino en la que todos los nichos de la bola contienen el número cero.
OTR/PRESS
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