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Jóvenes e hipocresía

Francisco Muro de Iscar

05/08/04

En Francia han prohibido las máquinas de venta de golosinas en los colegios. El Parlamento francés está muy preocupado por el sobrepeso de los jóvenes y quiere protegerlos. Ni bebidas ni golosinas en los institutos. Es una excelente medida, aunque seguramente no servirá para atajar el problema, porque los jóvenes han sido educados –les hemos educado- en la cultura de la golosina y del bollo. Hay que cambiar la educación y empezar por los padres. Además, los fabricantes tendrán que incluir en los envoltorios que esos productos pueden ser perniciosos para la salud y si no quieren hacerlo, tendrán que pagar una tasa al Estado. Primera hipocresía, igual que sucede con el tabaco: el producto es malo, es peligroso, es pernicioso, pero el Estado ingresa impuestos, hace caja y mira para otro lado.

En los mismos institutos franceses, las jóvenes podrán disponer de la píldora abortiva en el botiquín del centro y les será dispensada por la enfermera del centro sin necesidad de informar a los padres. Segunda y mucho más grave hipocresía: una adolescente no puede comer bollos o golosinas en el colegio, pero puede recibir sin problemas la píldora abortiva.

Tercera hipocresía: en Londres se ha decretado “toque de queda” a partir de las 21 horas para los menores de 16 años que no podrán ir solos por el centro de la ciudad a partir de esa hora. No importa si el chaval o la chica están maduros para eso, o si van a casa de su abuela, o si sus padres les han dado permiso: a las nueve, todos en casa. Si en España se adoptara una medida de ese calibre, quemaban las ciudades. Pero esas jóvenes menores de 16 años, por decisión de los representantes del pueblo, pueden abortar libremente sin conocimiento de sus padres.

En resumen: los jóvenes pueden hacer el amor libremente, quedarse embarazados –ellos también “se quedan embarazados” aunque no se les note- y abortar –incluso el colegio le facilita el modo- y eso no preocupa a la sociedad. Que coman golosinas y bollos o que anden por la calle a las 21,30 horas, sí es un grave problema que hay que evitar. Esto sí que es educación "en valores". Una sociedad hipócrita que mira hacia otro lado incluso cuando se tarta de educar a sus jóvenes.

OTR/PRESS

 


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