Buscar en:
 diarioDirecto:
  Google:
 Haga de ésta su página de Inicio 
Opinión 
Prostitución: una reflexión pendiente
Ana Botella
Claro, por no haber ido a su guerra
Pedro Calvo Hernando
Grandes hombres, pequeños discursos
Agustín Jiménez
Más buenas noticias
Carmen Tomás
El miedo como arma electoral
Carlos Carnicero
Emotividad ante el Peñón
José Cavero
¿Masacre? ¿Qué masacre?
Doménico Chiappe
El discreto encanto de los obispos
Luis del Val
Negar las evidencias
Ramón Pi
La voz de su amo
Ernesto Carratalá
Solos
Rafael Torres
Bush en el avispero
Antonio Casado
Proteccionistas contra liberales
Francisco Mora

Multimedia 
Juegos Olímpicos
Atenas 2004
Vela
Copa del Rey
30 julio al 8 agosto
Ciclismo
Tour de Francia
Cine
Shrek 2
Centenario
Año Dalí
Deportes
Fórmula 1
2004
Ver todos
 
Home  Opinión  Carlos Carnicero
 
El miedo como arma electoral

Carlos Carnicero

03/08/2004

El atentado que pulverizó las Torres Gemelas de Nueva York catapultó al presidente de los Estados Unidos a la cima de su popularidad porque el miedo que se apoderó de la población norteamericana buscó cobijo en la autoridad que pudiera defenderla. Ese miedo de una sociedad que nunca había pensado que podía ser atacada de forma tan inesperada y brutal permitió desarrollar el integrismo y el fundamentalismo del presidente norteamericano por caminos que eran inimaginables. Ahora, con las mentiras de la guerra de Irak al descubierto, con las torturas de los presos iraquíes y el retroceso de las libertades públicas, el presidente vuelve a recurrir al miedo para tratar de garantizar su reelección.

Faltan pocos meses para las elecciones norteamericanas que tienen una esencia fundamentalmente mediática. Los candidatos estudian al milímetro las encuestas cotidianas para satisfacer los impulsos instantáneos de los posibles votantes en una sociedad que ideológicamente es superficial. En ese hemisferio, las alarmas de atentados son una base psicológica de primer nivel si lo que se quiere ofrecer es la fuerza bruta como respuesta al peligro terrorista. Todos los indicios apuntan a que en los próximos meses el terrorismo va a ser la estrella electoral norteamericana y que los códigos de colores que tanto gustan a los norteamericanos se van a disparar para subir y bajar el termómetro de sus alertas. Y la población, acaparando agua mineral al mismo tiempo que los mercados financieros también sufren el pánico, tendrá la tentación de apoyar al gran guardián del universo que sólo sabe golpear pero no saber prevenir.

El mundo no es más seguro con George W. Bush sino todo lo contrario. El fundamentalismo encuentra nuevas justificaciones en las fotos de las torturas, en la presencia de los soldados en Irak y en las tropelías del Ejército de Israel. La administración norteamericana no trabaja para segar la hierba que permite crecer el terrorismo, sino que trata de cortarla cuando crece demasiado. Tal vez tengamos que empezar a pensar que el integrismo norteamericano, aliado a los grandes poderes financieros y empresariales, necesitan un enemigo para sentirse cómodo en su desarrollo. Tal vez haya que pensar que George W. Bush sin Osama Ben Laden no sea capaz de levantarse por la mañana porque lo necesita como estimulo y justificación de su propio fanatismo.

OTR/PRESS

 


 Volver Arriba
Las noticias sociales

con la colaboración de

Destacamos 
Comisión 11M
Evolución de comparecencias
Teatro
Escorial, barroco
Historia
Nicolás II y Rasputín
Música
Neruda en el corazón
Cine
Erika Christensen en The Perfect Score
DVD
Novedades
Motor
Nuevo SEAT Toledo
Danza
Joaquín Cortés estrena 'De amor y odio'
Libros
Novedades literarias
Exposiciones
Arte sobre papel
Preestreno
Kill Bill Vol. 2 llega a España
Viajar
Corales del Mar Rojo
Servicios 
Quiosco
Agenda
Foros
Sorteos
Cartelera
Tiempo
Tráfico
Televisión
Publicidad Contáctenos
Edita : diarioDirecto c/Magallanes 1 28015 Madrid Tlf.902 19 83 62 +34 91 591 50 80 Fax +34 91 444 01 74