Kerry acepta la candidatura demócrata a la presidencia y promete "restaurar la credibilidad en la Casa Blanca"
Oficialmente, John Kerry ya es el candidato a la presidencia estadounidense por los demócratas. Kerry aceptó este viernes la nominación y prometió "restaurar la credibilidad y confianza de la Casa Blanca". Kerry también advirtió de que Estados Unidos de América nunca volverá a la guerra "porque lo desee, sino porque se vea obligada a ello" y nunca conducirá a un americano a una guerra "sin un plan para lograr la paz".
Agencias/diarioDirecto
John Kerry aceptó este viernes, la nominación demócrata para ser el candidato de su partido a las elecciones presidenciales que se celebrarán en Estados Unidos a principios de noviembre. El ex senador por el estado de Massachusetts prometió en su discurso ante los miles de delegados reunidos en la Convención Nacional celebrada en Boston "restaurar la credibilidad y la confianza en la Casa Blanca".
El lema "América más fuerte en casa y respetada en el mundo" que lanzara su compañero de campaña y candidato demócrata a la vicepresidencia, John Edwards, fue de nuevo pronunciado por Kerry, quien prometió, en el caso de alcanzar la presidencia, ser "un comandante que nunca engañará en la guerra". Kerry inició su discurso prometiendo restaurar la confianza y la credibilidad y ser fiel a sus ideales, empezando por "decir la verdad a los americanos".
Kerry aseguró en una clara alusión al Ejecutivo republicano que durante su mandato su vicepresidente "no conducirá reuniones secretas con empresas contaminantes para rescribir las leyes ambientales, el secretario de Defensa escuchará los mejores consejos de los líderes militares" y designará a un ministro de Justicia "que defienda de verdad la Constitución de los Estados Unidos".
El líder demócrata recordó a los asistentes a la Convención Demócrata que EEUU se encuentra en un momento histórico inmerso por una parte en el exterior "en una guerra global contra el terror" y por otra en el interior con "salarios en descenso, gastos de asistencia médica al alza, y la clase media en declive". "La gente trabaja fines de semana, con dos y tres empleos y aún así, no tienen éxito", espetó.
Kerry negó que la externalización fuera la mejor política laboral para Estados Unidos y que "alguien que piensa de otra manera es un pesimista", asegurando que "no hay nada más pesimista que pensar que América no puede hacerlo mejor". Así, recordó que durante los años 90 el Ejecutivo demócrata logró equilibrar el presupuesto, reducir la deuda, generar 23 millones de empleos y elevar el nivel de vida de la clase media.
Seguridad interior
En su intervención, Kerry puso el énfasis en los momentos posteriores al atentado terrorista del 11 de septiembre y en los cambios que se han producido en el mundo desde entonces y aseguró que ese día "fue el peor conocido, pero también recalcó lo mejor". El candidato demócrata trajo a la memoria la unidad del país en torno a la figura del presidente y lamentó el giro adoptado posteriormente por el Gobierno republicano.
Kerry criticó la actuación de la Administración del presidente estadounidense, George W. Bush, en relación a la justificación de la entrada en guerra con Irak ante la posibilidad de que este país tuviese armas de destrucción masiva que jamás se encontraron. También denunció las afirmaciones sobre el coste reducido de la intervención militar y la anticipación al afirmar que la guerra en el país árabe había concluido.
Como presidente -aseguró- "haré preguntas difíciles y exigiré pruebas concretas; reformaré los sistemas de inteligencia, que pasarán a ser dirigidos por hechos y no por política, los hechos nunca son deformados por la política". Y así, Estados Unidos de América nunca volverá a la guerra "porque lo desee, sino porque se vea obligada a ello" y nunca conducirá a un americano a una guerra "sin un plan para lograr la paz".
Explicó que la única fórmula para triunfar en Irak es la elección de un presidente con "credibilidad para atraer aliados y compartir la carga, reducir los costes a los contribuyentes y el riesgo de los soldados americanos". Las tropas no volverán a casa "hasta tener un presidente que restaure el respeto de América y no tenga que estar sola en el mundo".
Sin embargo, el representante demócrata no quiso dar a entender que se trataba de una muestra de debilidad en la lucha contra el terrorismo y subrayó que no vacilaría "en aplicar la fuerza cuando así lo requieran las circunstancias". "Cualquier ataque recibirá una respuesta rápida y contundente (...) ninguna nación o institución internacional tendrá veto sobre la seguridad nacional de Estados Unidos".
Inversión en defensa
Entre los cambios que prevé llevar a cabo en su mandato, Kerry anunció la incorporación de 40.000 tropas que no tendrían como destino Irak sino reforzar las fuerzas americanas y doblar las fuerzas especiales estadounidenses para desarrollar operaciones antiterroristas, para lo cual se las dotará de las armas y la tecnología más reciente.
"Tenemos que ser respetados y no sólo temidos", aseguró Kerry. "Tenemos que llevar a cabo un esfuerzo global contra la proliferación nuclear, resguardar las armas más destructivas de las manos más peligrosas" y para ello es necesario "militares fuertes y alianzas fuertes".
Recordó también la necesidad de reforzar la seguridad interior, tal y como lo ha indicado la Comisión del 11 de Septiembre. Así, afirmó que, como presidente, pondrá "inmediatamente en práctica las recomendaciones de la comisión". Kerry denunció que no se debería dejar entrar el 95% de los portacontenedores en los puertos estadounidenses "sin inspección física, ni dejar sin protección las plantas nucleares y químicas, y crear parques de bomberos en Bagdad y cerrarlos en Estados Unidos".
Llamamiento a Bush
Kerry se dirigió a aquellos que cuestionan el patriotismo de los que critican la actuación militar de Estados Unidos en Irak y que se hacen abanderados de la esencia americana y les recordó que "aquella bandera no pertenece a ningún presidente, no pertenece a ninguna ideología y no pertenece a ningún partido político, sino que pertenece a todos los americanos".
Así le pidió a Bush que en las próximas semanas "sea más optimista, no sólo competidores", que participe "en la construcción de la unidad de la familia americana, no en la división enfrentada, que honre la diversidad nacional y respete a todos por igual" y que "nunca haga mal uso, con objetivos políticos, del documento más precioso en la historia americana, la Constitución de los Estados Unidos".
"Republicanos y demócratas deben hacer de estas elecciones una competición de grandes ideas, no de ataques mezquinos. Es tiempo para rechazar la política de separar la raza de la raza, el grupo del grupo, la región de la región", pidió.
"Tal vez unos solamente nos ven divididos en estados rojos y estados azules, pero yo veo una América roja, blanca, y azul. Y cuando sea el presidente, el Gobierno que conduzca reclutará gente de talento, republicanos y demócratas con puntos en común de modo que nadie que tenga algo que aportar será dejado de lado", añadió.