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La entrevista Zapatero-Ibarretxe
Francesc de P. Burguera
28/07/04
La visita del lehendakari Ibarretxe a La Moncloa para entrevistarse con el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ha puesto fin a tres años de desencuentro entre el ejecutivo vasco y el español. El presidente Aznar optó por el enfrentamiento y la cerrazón al diálogo con el gobierno nacionalista de Vitoria. Durante su primera legislatura, el entonces líder del PP gobernó con el respaldo de los nacionalistas catalanes y vascos. No tuvo más remedio. Pero al obtener la mayoría absoluta en las elecciones del año 2000, inició el desencuentro con los nacionalistas. Desencuentro que se convirtió en enfrentamiento visceral, sobre todo con los nacionalistas vascos del PNV. Y alcanzó su grado máximo a partir del momento en que el gobierno vasco hizo pública su “Propuesta de Estatuto Político para la Comunidad de Euskadi”, más conocida como el Plan Ibarretxe. Propuesta que fue descalificada, anatematizada y presentada ante la opinión pública como el mayor intento separatista, independentista, jamás conocido.
Las cosas han cambiado. El presidente Zapatero no ha tenido inconveniente en entrevistarse con el lehendakari Ibarretxe en La Moncloa. Porque, además, es lo lógico. No tendría sentido que el presidente del Gobierno español recibiese a todos los presidentes autonómicos excepto al presidente de la Comunidad Autónoma Vasca. Naturalmente, este gesto de Zapatero no ha sido bien acogido por los representantes del Partido Popular ni por determinados medios de comunicación y comentaristas. Algunos han llegado a decir que Zapatero debería haber puesto como condición que Ibarretxe anunciase la retirada de su tan denostado “Plan”, es decir, de la Propuesta de Estatuto Político formulada por el gobierno vasco. Cosa imposible porque dicha propuesta es un documento político que se encuentra ya en el Parlamento de Vitoria para su discusión. El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, ha declarado tras la entrevista Zapatero-Ibarretxe que “tenemos voluntad de seguir hablando con el lehendakari y llegar a acuerdos para compartir un proyecto en común que llamamos España”. Y eso es lo que hay que hacer: hablar. Los políticos tienen que hablar, y cuanto más sean sus diferencias mayor será la necesidad del diálogo. Con descalificaciones e insultos a través de los medios de comunicación no se solucionan los problemas. Que es la conducta que venía llevándose a cabo hasta el cambio de gobierno.
El contencioso con el País Vasco hay que abordarlo sin enfrentamientos, con serenidad. En este momento el problema, para no pocos, es el llamado Plan Ibarretxe, la propuesta de reforma del Estatuto que, según afirman, es una propuesta independentista que pretende la separación de Euskadi del Estado español. Uno recomendaría la lectura detenida del citado texto, compuesto por 69 artículos, una Disposición Transitoria y otra Disposición final. El artículo 17, en el que se regula el “procedimiento de modificación y actualización” del Estatuto, dice que “La iniciativa corresponderá al Parlamento Vasco a propuesta de 1/5 parte de sus miembros, al Gobierno Vasco o a las Cortes Generales del Estado”. ¿Qué clase de independencia y separación del Estado español propone este Estatuto que, una vez en vigor, concede a las Cortes Generales del Estado la capacidad para tomar la iniciativa de promover su modificación?. Si el llamado Plan Ibarretxe supone, como dicen algunos, la independencia de Euskadi, ¿a qué viene conceder a las Cortes Españolas la posibilidad de proponer la iniciativa para su reforma, si Euskadi ya no formaría parte del Estado?. Reforma que debería ser aprobada por el Parlamento Vasco y, también, por las Cortes Generales del Estado, según se dice en el artículo 17 citado.
Hace falta, como ha declarado el ministro Sevilla, “seguir hablando con el lehendakari”. Sin prejuicios, con serenidad y libertad. No hay otro camino. El enfrentamiento no conduce a parte alguna. Como tampoco presentar el Plan Ibarretxe ante la opinión pública con falsedades e infundios.
OTR/PRESS |
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