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Prepárense para el déficit
Lorenzo Bernaldo de Quirós
22/07/04
Ni Eurostat ni el FMI ni la OCDE ni los mercados financieros ni los agentes económicos ni nadie había detectado la existencia de un agujero presupuestario por una sencilla razón: No existe. La surrealista escenificación realizada por el Ministro de Economía es la prueba evidente del intento socialista de arrojar sobre sus antecesores su decisión de volver al déficit. Ahora bien, esta situación no será la herencia del tándem Rato-Montoro si no la consecuencia del deseo expreso o tácito del actual Gobierno de gastar más. Vuelven los de antes y con las inclinaciones de siempre. El gabinete ha mentido a la opinión pública y lo ha hecho por ignorancia, por partidismo o por una mezcla de ambas cosas. Tanta opacidad contable no debía haber cuando se ha confirmado en su puesto a la responsable del INE, interlocutor español de Eurostat.
Los 'déficit ocultos' –AENA, GIF, RNE etc- aparecían con claridad meridiana en los Presupuestos de 2004. Para más 'inri', los resultados de esos entes no se computan ni como déficit ni como deuda de acuerdo con las normas de contabilidad de la UE y el pago de la “deuda histórica” a Andalucía se ha saldado de una sola vez por razones partidistas. Solbes se rasga las vestiduras hoy pero ayer convalidó las cuentas del PP, cuando era Comisario Europeo. Anunciar un déficit del 1 por 100 del PIB a seis meses del cierre del ejercicio presupuestario es un insulto a la inteligencia. O son incapaces de controlar el gasto o se han caído los ingresos, extremo improbable a la vista de la evolución de la economía. ¿Qué han hecho con los 2.300 millones de euros del Fondo de Contingencia? ¿En qué se los habrán gastado?
Existe un riesgo futuro para la estabilidad presupuestaria pero no procede de AENA, del GIF, de RTVE ni siquiera de las pensiones, sino de un gobierno que parece dispuesto a hacer cualquier cosa que justifique la vuelta de España al déficit, lo que es comprensible a la vista de sus promesas electorales, de las demandas de sus socios y de la pasmosa debilidad de un Ministro que después de un balance lamentable al frente de la economía española entre 1993 y 1996 –déficit del 6,7 por 100 del PIB, deuda del 68 por 100 del PIB, paro del 24 por 100- había redimido parte de sus culpas con una buena actuación en Europa. Quizá de Solbes no se podían esperar gestos heroicos pero pocos esperaban su apoyo a una estrategia tan tosca.
OTR/PRESS
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