Zapatero e Ibarretxe retoman el diálogo institucional con el Plan soberanista como principal escollo
El Gobierno vasco pretende mantener el Plan Ibarretxe. Así lo han dicho en numerosas ocasiones dirigentes nacionalistas, que creen que el debate debe hacerse sobre las propuestas que se presenten e incluso animan al PSE a que ponga sobre la mesa su propia iniciativa para reforzar el diálogo.
Redacción/diarioDirecto
Este lunes se celebra en el Palacio de La Moncloa la primera reunión entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, quien además visita el domicilio del jefe del Ejecutivo por primera vez desde hace nada menos que tres años. La entrevista supone un intento por ambas partes de recuperar la normalidad institucional. Por eso, el Gobierno vasco no sacará a relucir temas en lo que hay acuerdo político, como el cupo, las transferencias o la factura por los daños causados por el 'Prestige'. Pero sí estará sobre la mesa el Plan Ibarretxe, principal escollo entre ambos ejecutivos. El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, advirtió que, aunque la reunión se salde con éxito, las diferencias con el Gobierno vasco no van a desaparecer de golpe.
El Gobierno vasco pretende mantener el Plan Ibarretxe. Así lo han dicho en numerosas ocasiones dirigentes nacionalistas, que creen que el debate debe hacerse sobre las propuestas que se presenten e incluso animan al PSE a que ponga sobre la mesa su propia iniciativa para reforzar el diálogo. Pero el Ejecutivo central quieren que se retire el proyecto soberanista de Ibarretxe, tal y como confirma su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, en una entrevista concedida al diario 'ABC'. "Su plan responde a un momento político determinado y ese momento ha pasado, es un plan que en estos momentos ha perdido fuerza y sentido", asegura.
La clave, por tanto, es que el Gobierno central y el Gobierno vasco pretenden recuperar un clima de diálogo. Con desencuentros pero con normalidad institucional. "Vamos a hablar del Plan Ibarretxe, a discutirlo, a refutarlo, a decir que no estamos de acuerdo, pero sin crispar y sin dramatizar", explica Rodríguez Zapatero. El jefe del Ejecutivo tiene claro que el plan no es compatible en algunos de sus supuestos con la Constitución, que no es un instrumento para la convivencia ni una respuesta para la situación del País Vasco y que, además, necesitaría del respaldo de PSOE y PP para salir adelante, algo que ahora mismo no tiene.
Teniendo presente este desacuerdo, la recuperación del diálogo institucional es el principal objetivo del Ejecutivo vasco, toda vez que la última reunión con un presidente del Gobierno se produjo el 30 de julio de 2001, con José María Aznar en La Moncloa. Aquella, en todo caso, fue la visita protocolaria después de la victoria de Ibarretxe en las elecciones autonómicas vascas de mayo de aquel año.
En la agenda del encuentro, Ibarretxe no tiene previsto incluir cuestiones en las que ya hay acuerdo político y que han sembrado la discordia entre ambos ejecutivos con el PP en el poder, como el problema del cupo, la ampliación de la Ertzaintza, las transferencias pendientes o el pago de la factura por los daños ocasionados en el País Vasco por la catástrofe del 'Prestige'. Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas, cree que estos asuntos son más que gestos, puesto que eran cuestiones "enquistadas" desde hace tiempo y que ahora tienen solución.
Sevilla aseguró que el Gobierno intentará que esta entrevista sirva para que el País Vasco entre en "la misma dinámica de cambio que se está llevando a cabo en Cataluña, Andalucía o Galicia", tres autonomías que ya debaten la reforma de sus estatutos, y para que se sume a "la nueva España de las autonomías que ahora estamos definiendo". Lo que sí tiene claro el ministro es la que la relación con el País Vasco no debe tener "una concepción mercantil". Y aunque desde Vitoria se aprecien los gestos que el Gobierno central está teniendo con el autonómico "tras años de sequía", Sevilla también advirtió que no por ello "desaparecerán de golpe las discrepancias".