Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Jueves 22 de julio de 2004. Tercera novillada sin caballos del ciclo de promoción. En noche de bochorno, calor, escasas rachas de aire y con más de media entrada, se lidiaron seis novillos de Manuel Ángel Millares, desiguales de presentación, mansos, descastados y faltos de juego en general. Destacó la nobleza del segundo.
Manuel Jesús Pérez Mota, de verde oliva y oro. Cinco pinchazos, estocada desprendida que asoma y aviso (palmas).
Salvador Fuentes, de nazareno y oro. Estocada y dos descabellos (vuelta al ruedo tras fuerte petición).
Alejandro Gutiérrez"El Trianero", de tórtola y oro. Cuatro pinchazos y dos descabellos (silencio).
Sandra Moscoso, de purísima y oro. Tres pinchazos, media estocada caída, catorce decabellos y dos avisos (silencio).
Álvaro Cuenca, de verde oliva y oro. Estocada (palmas tras petición).
Emilio Martín, de blanco y oro. Pinchazo y aviso (ovación)
Incidencias:
Tras la reunión con los tres finalistas del ciclo de novilladas sin caballos de promoción que han logrado el premio de repetir el próximo jueves en la Maestranza ante los novillos de Manuel y Antonio Tornay son Víctor Abad de la Fundación Taurina Manolete de Córdoba, que dio una vuelta al ruedo la primera tarde; Julián Gil de la Escuela Municipal de Camas, que cortó una oreja en la segunda novillada y Salvador Fuentes, que obtuvo en la tarde del jueves una vuelta al ruedo con fuerte petición de oreja. El festejo que se celebrará el próximo día 29 de julio y comenzará a partir de la nueve de la noche.
CRÓNICA:
Toda la carne está ya en el asador. La final esperadísima del ciclo de promoción en la Maestranza cuenta ya con el tercer espada. Su nombre,Salvador Fuentes. Nacido en Tomares, como el gran Ricardo Torres Bombita, pero hecho taurinamente en la localidad sevillana de Almensilla. El sevillano realizó lo más destacado del festejo del jueves al natural. Su temple se dejó sentir y ya en el quite por verónicas al primer novillo de la tarde vimos en él una facilidad inusual al mover el percal.
Fuentes gusta de torear con las manos muy bajas y muy despacio. Tan despacio torea como hace todo. Hace el paseíllo y da la vuelta al ruedo como si le costara mover esos casi dos metros de estatura que lleva a cuestas. El torero de Almensilla parece un caballero templario cuando extiende su escudo, digo muleta.
El novillo que saltó al ruedo en segundo lugar fue el de mayor calidad y nobleza, dentro de la escasa clase que mostró el encierro en líneas generales. Salvador lo recibe muy quieto y firme. De nuevo a la verónica y el novillo se entrega a los compases de sus brazos agalgados. Vestía de nazareno y oro y parecía estar en medio de un paso de semana santa con el cirio en la mano. ¡Qué suave compás el de sus muñecas al deslizarse sobre ellas dos naturales de ensueño!. ¡Olé!, grita la banda de música. Comienza el pasodoble Dávila Miura con inspiraciones mejicanas. Con su toreo tan puro junto a las rancheras notas de la canción, más bien daba la sensación de añoranza y llanto en la Maestranza. Nadie se lo esperaba, niguno de nosotros abrió la boca hasta que el señor Fuentes terminó otra nueva serie por la izquierda. Toda una fuente inagotable de agua milagrosa, de toreo del bueno. Sin duda, con el percal es tan elegante como su antecesor, el también sevillano Antonio Fuentes “Zurita”, aunque, eso sí, tiene cierta inspiración amanoletada como la que tuvo también otro gran torero llamado José Fuentes de Linares en la década de los años sesenta.
Salvador cambia de mano y baja la intensidad de la faena, el novillo no puede más de tanto esfuerzo. Se suceden las tricheras, los cambios de mano y con ellos los naturales del señor Fuentes. Claro que, para entonces, el novillo no deja de mirar al doctor Vila pidiendo auxilio. Estocada a lo Fuentes Bejarano como postre a la mejor labor de la tarde. El presidente, que seguro que no se llamaba Fuentes, no concedió el merecido trofeo pese a tener en el público asistente una mayoría clara de petición. La suerte es que lo podremos ver al novillero sevillano el próximo jueves y a lo mejor si así nos lo concede el destino estaremos de nuevo con los naturales del señor Fuentes.
Por cierto, también torearon la tarde del jueves otros cinco chavales de distintas escuelas pero sólo las banderillas del sevillano Álvaro Cuenca y algunos muletazos con la diestra de novillero extremeño de buen concepto Emilio Martín, en el novillo que cerró plaza, pudo rescatarse en la más mediocre y bullidora novillada de todas las celebradas hasta ahora en el coso del Baratillo.