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Los incunables del CNI
Francesc de P. Burguera
21/07/04
A juzgar por el escándalo que se está organizando con los papeles del CNI que el ex presidente Aznar dice tener en su poder, se diría que estos documentos son ejemplares únicos, un especie de incunables que Aznar debe devolver al Centro Nacional de Inteligencia para ser conservados en sus archivos. Así se lo ha pedido, por ejemplo, el juez Garzón. En la época de los ordenadores, de las impresoras y las fotocopiadoras, toda esta polémica adquiere visos de sainete.
Veamos. El CNI elabora unos informes que remite al presidente del Gobierno. Lo lógico es que el CNI conserve en sus archivos los originales cuya copia ha remitido al jefe del Ejecutivo. Siguiendo la lógica, cabe pensar que esta documentación quede archivada en las dependencias de la Presidencia del Gobierno, una vez leída y analizada por su destinatario. Y que al hacer el traspaso de poderes, el presidente que cesa haga entrega de la misma al nuevo presidente. Que el señor Aznar, antes de abandonar La Moncloa, haya sacado fotocopias de estos documentos para su archivo personal no tiene mayor importancia, siempre, claro está, que no sea con el fin de darlos a la publicidad si son papeles sujetos a la calificación de secretos. Que la esposa del ex presidente, doña Ana Botella, tenga que salir a declarar que “en casa les aseguro que no he visto papeles secretos”, resulta, cuando menos, cómico, y hasta ridículo.
Esos documentos elaborados por el CNI no son ejemplares “únicos” que en este momento están en poder de Aznar. Los originales se encuentran, sin duda, en las dependencias del Centro. En sus archivos o en el mismo disco duro del ordenador en el que fueron transcritos. En todo caso, a donde el señor Aznar debería devolver esos papeles es a los archivos de Presidencia del Gobierno, si es que en ellos no dejó los originales remitidos por el CNI, a disposición de su sucesor. Aznar no se ha llevado a su casa unos incunables, unos ejemplares únicos, transcritos por expertos calígrafos, que el CNI le remitió quedándose sin copia. No estamos en la Edad Media ni en los albores de la imprenta. Al Centro Nacional de Inteligencia no le han hurtado unos papeles. En todo caso, el hurto, de haberlo, sería a los archivos de Presidencia, si es que allí no figuran los papeles de marras. No ha desaparecido una documentación secreta de los archivos del CNI. Esa documentación permanece en el Centro. Otra cosa es que el señor Aznar se dedique a hacer ostentación de que tiene esos papeles, porque era presidente del Gobierno, que conoce lo que en ellos se dice, y que está en condiciones, mejor que nadie, de saber lo que sucedió entre el 11 y el 14 de marzo. Con lo cual, y como pedí en un comentario anterior, bueno sería que el señor Aznar pidiese comparecer ante la comisión que investiga lo sucedido en aquellos días para contribuir al esclarecimiento de los hechos, sometiéndose a las preguntas de los diputados comisionados.
OTR/PRESS
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