|
|
 |
Home Opinión Fermín Bocos |
| |
 |
Los papeles secretos de Aznar
Fermín Bocos
21/07/2007
Me extraña el revuelo que se está organizando alrededor de los papeles secretos del CNI que Aznar dijo tener en su poder. Que Aznar se haya llevado a su casa-búnker de los alrededores de Madrid una copia de algunos de los papeles que pasaron por la mesa del despacho presidencial de La Moncloa para, en su día, convertirlos en madera de libro de memorias, tiene un punto de lógica. Es un pecadillo venial que monseñor Lara justificará generosamente cuando le presente el primer tomo de sus memorias. Hablo de un primer libro de memorias habida cuenta de que el anterior, no lo es.
Aznar todavía no ha digerido la derrota del 14 de marzo y respira por heridas imaginarias en las que rastrea arteras lanzadas que sólo están en su imaginación. Reflexiona sobre todo menos sobre el alcance, significado y consecuencias de la foto de las Azores. Ignoro qué dicen los papeles del CNI que dice tener en su poder, pero como sean del tipo del que publicó hace unos días El Mundo (en el que nos enterábamos de cómo el batasuno Otegi concertaba con el diputado independentista catalán Carod-Rovira ) tampoco es que vayamos a tener que revisar las teorías de Leibniz sobre la armonía de las esferas. ¿Esperaba alguien algo distinto de semejantes personajes? Aquí tenemos muy mitificado el trabajo de los Servicios de Inteligencia. Hemos visto muchas películas de espías. En realidad, la cosa suele ser bastante más sencilla. Hasta el punto de que más que el fruto de pinchazos telefónicos o de arriesgados seguimientos, no pocos de los informes secretos de los analistas del Servicio Secreto suelen tener como base una lectura reposada de los periódicos y grandes dosis de sentido común. Por eso, ya digo, que hay que restar importancia al hecho de si Aznar se ha llevado a casa algunos de esos papeles. Puede que le sirvan para el andamiaje de su próximo libro, pero habida cuenta del destino que aguarda en España a los libros, tampoco habría que darle tanta importancia a la cosa.
Entre otras cosas porque al decir de una encuesta reciente del CIS, más de la mitad de los españoles reconocen que jamás han leído un libro ni sienten la necesidad de hacerlo. Quiere pues decirse que, entre nosotros, la mejor forma de guardar un secreto consiste en publicarlo en forma de libro, amén de la pugna partidistas y caínita que apellida todo lo español, supongo que la razón última para que estemos hablando de estas cosas hay que buscarla en la sequía de temas periodísticos que es propia del verano. Hace calor, pero hay que seguir vendiendo periódicos y hablando por la radio. Lo dejó dicho el clásico: vivir no es preciso, navegar ,si.
OTR PRESS
|
| |
 |
|
|
|