Los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil que visitaron en prisión a su confidente Rafá Zouhier no cometieron delito alguno. Esta es la conclusión que ha sacado la titular del juzgado de instrucción número 3 de Valdemoro, que ha decidido archivar la causa por las presuntas amenazas que denunció el propio Zouhier en una carta remitida a un medio de comunicación.
De la declaración de Zouhier, asegura la juez, no puede deducirse que se haya producido "comportamiento alguno susceptible de encajar en el tipo penal de amenazas". Explica que los agentes que le visitaron en la cárcel de Valdemoro en ningún momento "vertieron expresiones o realizaron comportamientos que pudieran llevar a Zouhier a pensar que su vida o su integridad física o psíquica se encontraban en peligro".
En el auto de sobreseimiento provisional y archivo de la causa, la juez relata que la "farragosa" declaración de Zouhier no probó amenazas. El confidente explicó que los guardias civiles le pidieron que no contara nada porque de lo contrario "se iba a comer los 200 muertos". Esta expresión, según la juez, “no puede entenderse como una amenaza ni directa ni indirecta", sino como "una percepción" del propio recluso.
Zouhier dijo que se sintió "abandonado y tirado" por la Guardia Civil, algo que, según el auto, tampoco puede ser objeto de un procedimiento penal. Según el auto, Zouhier ha querido dejar claro "que él no es un chivato", y lo ha hecho por medio de las cartas en las que denunció amenazas. "Pero al abundar en los detalles (...), puede comprobarse que son un intento de desahogo y de justificación de su situación personal, pero carecen de entidad suficiente como para continuar con un proceso penal", añade el auto.
Interpretación peculiar de Zouhier
Para la juez, el único dato que podría apuntar a la existencia de amenazas sería una conversación telefónica que Zouhier mantuvo con un tal Mario, quien según el preso era otro confidente de la Guardia Civil, que le dijo que su cabeza "valía mucho". En todo caso, la juez descarta también aquí que sea una amenaza, sino que fue sólo una "interpretación peculiar" del propio Zouhier, sobre todo porque después de esta llamada se produjeron otras entre ambos.
El confidente declaró ante la juez el pasado día 14, y sólo dijo que un año antes de los atentados del 11-M puso en conocimiento de la Guardia Civil que el ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras, imputado en esta causa, le había ofrecido explosivos. A la salida del juzgado, añadió ante los medios de comunicación que advirtió de los atentados de los trenes de Cercanías de Madrid y no se le hizo caso, aunque esto no lo dijo delante de la juez.
Agustín Díaz de Mera admite que entre el 11 y el 13 no había indicios que apuntaran o descartaran a ETA
Agustín Díaz de Mera, ex director general de la Policía y eurodiputado del PP, admitió el jueves que entre los atentados del 11 de marzo y el día 13 no se encontró indicio alguno que permitiera apuntar o a descartar a ETA como autora de la masacre de Madrid. Su sustituto al frente del Cuerpo, Víctor García Hidalgo, aseguró que no se ha encontrado ningún indicio que haga que valga la pena investigar la relación entre organizaciones terroristas islámicas y la banda terrorista.
Según Díaz de Mera, las pistas definitivas hacia la vía islámica fueron las primeras detenciones y el vídeo reivindicativo que se encontró el sábado día 13 por la tarde. Hasta ese momento, según el ex director general de la Policía, no había "indicios" que permitieran apuntar o descartar a ETA más allá de los precedentes y una vez se comprobó que la referencia a que la dinamita era Titadyne fue un error. En aquellos instantes, el Gobierno del PP aseguró con insistencia que ETA era la prioridad en la investigación.
El eurodiputado del PP aseguró que en el primer momento la autora era ETA "inequívocamente", aunque después se pensó en Al Qaeda. "Y ahora tengo la duda", dijo. Incluso apuntó a la posibilidad de que haya una conexión entre ambos terrorismos. "Ya me gustaría a mí tener una sola prueba que apunte a esa conexión. Sí tengo un montón de indicios que me hacen pensar lo que digo", explicó, citando la coincidencia cronológica entre el traslado del explosivo del 11-M y 500 kilos por parte de ETA o la situación de las cárceles, "caldo de cultivo para conexiones entre terroristas de diferente naturaleza".
El propio Díaz de Mera aseguró en una entrevista de diciembre de 2002 que no tenía información para constatar esta relación. El ex dirigente policial dijo que se percepción es ahora "muy diferente" porque cuenta con información que no procede de la investigación del 11-M, pero que no quiso revelar ante la comisión.
Su sucesor al frente de la Policía, Víctor García Hidalgo, no comparte este análisis y está convencido de que ninguna "pista fiable" le ha hecho pensar que merezca la pena investigar la relación entre dos terrorismo "de naturaleza muy distinta". El portavoz del PP, Ignacio del Burgo, preguntó insistentemente por esta relación, pero García Hidalgo replicó que se trata de una vía "que no conduce de momento a ningún sitio". "", dijo, y en este sentido no es "prioritaria" la vinculación ETA-Al Qaeda.
“Ningún fundamento, ninguna utilidad”
García Hidalgo, ex parlamentario vasco, se declaró "estudioso del fenómeno terrorista", y como tal explicó que los contactos de ETA en el mundo internacional suponen "como mucho" el uso de infraestructuras a nivel de entrenamiento. "No le veo ningún fundamento ni ninguna utilidad a emplear esfuerzos por esa vía, me parece que esas relaciones desde el punto de vista operativo no han existido nunca", dijo.
Dado que Díaz de Mera habló de que tenía información que sí apuntaba a esta relación, el portavoz del PSOE, Juan Luis Rascón, le preguntó a García Hidalgo si había mantenido alguna reunión con él. El director general de la Policía dijo que no, a lo que Rascón respondió con ironía que "a lo mejor era porque había poco que decir".
Díaz de Mera, en todo caso, aseguró que en las primeras horas "la vía de ETA no estaba estancada necesariamente", ni siquiera tras las primeras detenciones, y recordó que en la noche del 1 al 2 de abril, en la inspección del piso que se encontró en la localidad granadina de Albolote estuvo el jefe de la Unidad Central de Información Interior, "el superespecialista en ETA". La cinta con versículos del Corán hallada en la furgoneta de Alcalá, según Díaz de Mera, no hizo "vacilar especialmente" a la Policía, puesto que "una similar podría estar en el coche de cualquiera".
Tensos enfrentamientos con los comisionados y numantina defensa del Gobierno del PP
La comparecencia de Agustín Díaz de Mera ha sido la más larga hasta ahora, cinco horas, y seguramente la más tensa. El eurodiputado del PP protagonizó tensos enfrentamientos con varios de los comisionados y realizó, desde su intervención inicial, una encendida y numantina defensa del Ejecutivo que presidía José María Aznar, a quien definió como "el político que con más determinación democrática" ha combatido el terrorismo.
"Mi Gobierno dijo lo que le dijimos e informó a la ciudadanía con transparencia", "mi Gobierno utilizó muchos medios de prevención pero ante el terrorismo indiscriminado a veces hay éxitos y otras veces no", "mi Gobierno actuó con solvencia y eficacia", dijo en varios momentos de su declaración, para sentenciar que "el PP dijo escrupulosamente la verdad" y "fueron otros los que contaminaron la opinión de los ciudadanos y mintieron".
El tono de sus palabras provocó varios enfrentamientos con los comisionados, que incluso le llevó a lanzar preguntas a los grupos parlamentarios desde su puesto de compareciente. Esto llevó al portavoz de ERC, Joan Puig, a ofrecerse con ironía a sentarse en su lugar. Su defensa del Gobierno de Aznar llevó a José Antonio Labordeta (CHA-Grupo Mixto) a agradecerle que ya haya redactado las conclusiones de la comisión. "No son conclusiones, son hechos objetivos", dijo el hoy eurodiputado del PP.
El portavoz del PP, Jaime Ignacio del Burgo, llegó a decir que si la intervención de Díaz de Mera se hubiera realizado en el Pleno del Congreso, su grupo le habría aplaudido. Antes, Díaz de Mera llegó a decir que Del Burgo parecía "un diputado de la oposición", palabras que después justificó como una broma.
La portavoz del PNV, Margarita Uría, tuvo que recordar a Díaz de Mera que su presencia en el Congreso no era en calidad de eurodiputado, sino por la responsabilidad que ostentaba el 11-M. "Estoy aquí en mi doble condición de ex director (general de la Policía) y de diputado aforado, esta es una comparecencia política", espetó Díaz de Mera. El popular tuvo más rifirrafes, como cuando criticó al portavoz de CiU, Jordi Jané, que tuviera "un discurso convencional" o cuando dijo que ERC tiene "mejores relaciones con ETA" que él.