Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Jueves 15 de julio de 2004. Segunda novillada sin picadores del ciclo de promoción. En noche de temperatura agradable y con un cuarto de entrada, se lidiaron seis novillos de El Serrano, desigualmente presentados, bruscos y de poco juego. Destacó la calidad del tercero que fue ovacionado en el arrastre y la del cuarto.
Francisco Expósito, de azul marino y oro. Tres pinchazos, estocada trasera y desprendida, media estocada, ocho descabellos y dos avisos (Silencio)
Antonio Tirado, de grana y oro. Pinchazo, estocada desprendida y tendida (Ovación con saludos)
Javier Blanco, de azul marino y oro. Gran estocada (Oreja)
Julián Gil, de celeste y oro. Pinchazo, media estocada (Oreja)
José Moral, de salmón y oro. Tres pinchazos, estocada enhebrada y estocada (Silencio)
Lobo dos Santos, de obispo y oro. Estocada , cinco pinchazos y dos avisos (Silencio) CRÓNICA:
Se acerca la penúltima novillada antes de la gran final y ya tenemos dos grandes clasificados en la Maestranza. El primero tuvo que venir del campo charro para enseñar a la ciudad del Guadalquivir como se ejecuta la suerte suprema a un novillo. El tercer novillo de la tarde de este jueves recibió la mejor estocada del ciclo. El novillo todavía sigue rodando por la plaza de punta a punta. Autor, Javier Blanco de la Escuela Taurina de Salamanca. También hay reseñar que Blanco estuvo muy habilidoso con el novillo de mayor arboladura, clase y calidad del encierro. El novillo de nombre Barbechero tuvo un galope muy claro desde el principio y bien que lo supo aprovechar en el quite el camero Julián Gil. Vaya quite por chicuelinas tan pinturero que realizó este torero mezcla de Joselito y Morante. Menudo descubrimiento ha sido también este tal Gil, pero volvamos con el toreo del salmantino. Su faena cimentada en dos tandas con la derecha de mucha templanza le hicieron valedor junto con las cuatro bernardinas ajustadísimas del final y la gran estocada del codiciado trofeo maestrante. En definitivas este Javier Blanco se ha ganado a ley un puesto ante la novillada de los Tornay.
Llegado a este preciso instante quisiera destacar la faena más artista de la tarde ejecutada por un chaval de Camas al que todos llaman, el nuevo Romero de Camas. Y digo bien Romero por que en la suerte suprema no salió muy caminista que digamos. Pero que más da toreó a la verónica de ensueño al quinto novillo de El Serrano. Una, dos, tres...hasta seis verónicas cadenciosas, despaciosas, milagrosas, mágicas y sobre todo llenas de aires cameros para envolver a toda Sevilla con la Giralda incluida. Ni el quite a medio capote ni los faroles del portugués, despertaron la esencia de Javier Gil por la Maestranza. Javier comienza a media altura, se lo lleva a las rayas del tercio. ¡Qué gran detalle el de la empresa y el de la plaza pintar las rayas de los picadores! Desde allí el camero se vien arriba con dos seriesw por ambas manos y estalla la bande música contagiada por el perfume Gil de Camas.Que pinturería en los cites y en las despedidas de cada muletazo. Que relajo, naturalidad y temple, a lo Morante, en cada trazo de su muleta. Vaya con este chico artista. Ciudado con él que Camas vuelve a tener un torero de ensueño que podría dar muchas alegrías a su afición y por que no decirlo a la nuestra que aún sigue huérfana tras la retirada de José Antonio. Total, seguimos pensando que el toreo de Gil con la brega y con el percal fue para la Maestranza como un oásis en el desierto.
Del resto de sevillanos,Tirado y Moral, decir que tuvieron buenas maneras antes los novillos más broncos del encierro y poco más. Faltó tambien acierto con la espada. Para terminar, mencionar el brillante tercio de banderillas realizado por el portugues Lobo dos Santos, casi al final del festejo. Dos grandes pares de banderillas al cuarteo y uno al quiebro, acompañados de sendas piruetas circenses para entrar en el callejón fue el mejor balance del torero lusitano. Lástima que la euforia y alegría despertada en los rehiletes no se continuaran en la muleta y espada. Es muy necesario que los portugeses tengan también pronto otro Victor Mendes, claro que este sabía torear y Lobo aún es muy joven. Pero éste Lobo tiene madera y con tiempo y sobre todo temple lo logrará.