Peces-Barba aboga por agravar todos los delitos de violencia de género en la Ley Integral, no sólo amenazas y coacciones
El rector de la Universidad Carlos III de Madrid y uno de los 'padres' de la Constitución, Gregorio Peces-Barba, abogó el lunes por agravar todos los delitos de violencia de género (vejaciones, agresiones físicas etc), no sólo las amenazas y coacciones leves de hombres sobre mujeres (ex parejas, novias y mujeres), como recoge el proyecto de Ley Integral contra la Violencia de Género.
Redacción/diarioDirecto
A su juicio, si no se establece así se actúa en contra de la propia filosofía de la futura ley. "Hay que rastrear todo el Código Penal para ver qué asuntos se han dejado fuera porque entonces cae por su base la argumentación" de la norma, afirmó Gregorio Peces-Barba durante su intervención en la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Congreso de los Diputados, a petición del grupo socialista.
Por ello, defendió el ámbito penal que abarca el proyecto con hechos tipificados más graves por la "mayor vulnerabilidad social" de las mujeres, por lo que no ve "un exceso de tutela judicial ni penal en esta materia". De hecho, cree que la innovación de esta ley es que entra en el ámbito del Derecho Penal que, a su juicio, se trata del "sacrosanto" de la dogmática jurídica.
"Podemos defender, sin tacha ninguna de inconstitucionalidad, el mantenimiento del ámbito penal si se mantiene que los tipos penales previstos tienen penas más graves porque el hecho tipificado también es más grave en atención a la especial vulnerabilidad social de las víctimas", sentenció, tras mostrar su oposición al término "discriminación positiva" por considerarlo un uso del lenguaje "paradójico" y "no adecuado" científicamente. Prefiere hablar de igualdad como diferenciación o promocional.
En este sentido, explicó que cuando se atenta contra una mujer sometida a una situación de dominio cultural respecto a su agresión se está incurriendo en "un plus de disvalor adicional" respecto a la gravedad del hecho mismo. Vida, integridad física y moral, dignidad e igualdad son los bienes jurídicos que, según Peces-Barba, se protegen fundamentalmente con la futura Ley.
Así, defendió que la "ofendida" en esta normativa sea siempre la mujer por ser el "propio núcleo de la ley" y creer que tiene ventajas, aunque no ve mal que sea también en otro sentido. "Otra cosa es que desapareciese la distinción hombre-mujer aquí, porque me parecería fundamental y rompería el principio", dijo.
En cuanto a los niños y los ancianos, no lo ve un problema de principio ni negativo que se les incluya en algunos preceptos, pero sí considera que desaparecería el valor de la prevención general positiva. Sobre el papel de los medios de comunicación en esta problemática, cree que hay unos que lo tratan "seriamente" y alertan "bien", pero también denunció la "despreciable" información de algunos programas de televisión con "impresionante" nivel de desprecio hacia las mujeres.
En contra de juzgados específicos
Tampoco se mostró partidario de desarrollar juzgados de violencia contra la mujer, al no sentir de ninguna manera "entusiasmo" por la proliferación de jurisdicciones. Apostó más por que los juzgados de familia o los civiles, si se muestran capaces "sin reticencias", asuman lo que esta ley supone.
Por otro lado, aconsejó "unificar" el uso de los tiempos verbales, ya que señaló que en unos artículos se utilizan unos ("...que la víctima esté o haya estado ligada al autor...") diferentes en otros artículos ("...esté o estuviera a él..."), así como unir "autor" o "él". "En Derecho, siempre se debe utilizar las mismas palabras y los mismos tiempos verbales", manifestó.