El inspector de Policía Científica que examinó la furgoneta niega que los detonadores se vieran en Alcalá
El responsable policial de la custodia de la furgoneta y de las pruebas que pudiera contener negó tajantemente que los detonadores estuvieran a la vista en el interior del vehículo, a lo que el portavoz de CiU, Jordi Jané, recordó que el guía canino que declaró en primer lugar también había declarado lo mismo y que el propio Garrudo así lo había manifestado cuando dijo que volvió a aproximarse a la furgoneta y no vio nada extraño.
Redacción/diarioDirecto
El inspector jefe del Grupo Local de Policía Científica de Alcalá de Henares (Madrid), Luis Martín Gómez, ha declarao ante la comisión de investigación del 11-M que los detonadores hallados en la furgoneta utilizada por los terroristas no estaban a la vista como recogió en un informe del día 15 del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ni fueron comentados por los agentes del dispositivo de la ciudad complutense, como dijo haber oído el portero Luis Garrudo.
En su declaración en el Congreso, el inspector Martín ratificó la versión de la Policía sobre la inspección de la furgoneta, según la cual los detonadores no se vieron hasta las 15:30 horas en el complejo policial de Canillas, en Madrid. En este sentido, dijo que las manifestaciones realizadas por Garrudo, gracias a quien se localizó el vehículo, "no son en absoluto ciertas", aunque las justificó diciendo que "tendría algún tipo de confusión".
El responsable policial de la custodia de la furgoneta y de las pruebas que pudiera contener negó tajantemente que los detonadores estuvieran a la vista en el interior del vehículo, a lo que el portavoz de CiU, Jordi Jané, recordó que el guía canino que declaró en primer lugar también había declarado lo mismo y que el propio Garrudo así lo había manifestado cuando dijo que volvió a aproximarse a la furgoneta y no vio nada extraño.
El inspector jefe Martín precisó que la única persona que entró en la furgoneta fue él "por una cuestión técnica", ya que el operario de la grúa necesitaba levantarla y tenía la marcha metida, lo que dificultaba su trabajo. Explicó que prefirió hacerlo él mismo para no estropear las huellas o pruebas que pudiera contener el vehículo. Señaló que entró por el portón trasero que había sido forzada y se dirigió a la puerta delantera derecha para levantar el seguro que bloqueaba su apertura. Después salió y abrió esa misma puerta, para desde fuera proceder a quitar la marcha puesta y dejar la caja de cambios en punto muerto.
Agregó que habitualmente no se entra en el vehículo y que sólo lo hizo para sacar la marcha metida, en una operación que duraría "3 o 4 segundos" y en la que tampoco vio ni miró nada del interior del habitáculo.
Nada de detonadores
Francisco Javier Alemán Belizón, agente de la Unidad de Guías Caninos de la Policía que inspeccionó exteriormente la furgoneta utilizada por los terroristas del 11 de marzo, contradijo este miércoles el informe del CNI que indicaba que los detonadores estaban a la vista, pues cuando él miró no vio nada sospechoso, ni bulto, ni bolsa, ni detonadores. Eso sí, sólo tuvo una visión parcial desde el parabrisas delantero, ya que las partes laterales y traseras eran opacas.
Ante la comisión de investigación sobre el 11-M, relató que esa mañana recibieron por emisora la llamada para acudir a Alcalá de Henares, sin especificar que se trata de un vehículo relacionado con los atentados. Sólo les dijeron que era un vehículo sustraído y que se había encontrado junto a la estación desde donde partieron los trenes atacados.
Llevaban dos perros pastor alemán. Él se encargó de la inspección ocular exterior, acompañado por su perro, y no vio nada sospechoso, pues sólo recuerda un chaleco reflectante. Ni bulto sospechoso, ni bolsa, ni detonadores. Tampoco vio la cinta, de cuya existencia se enteró por la tarde.
Una vez forzada la puerta trasera del vehículo, su compañero introdujo al segundo perro, que salió tal y como entró, dando negativo el examen de explosivos. Eso sí, el animal no pasó a la parte delantera del vehículo ya que, al parecer, había una rejilla separadora. En ese sentido, tampoco ve extraño que el perro no detectara los restos de explosivo de la bolsa, que estaba en la zona delantera.
Además, el animal había estado toda la mañana haciendo muchas 'requisas' y se trataba de una mínima cantidad de explosivos que, por su cuantía, no desprendía olor suficiente. Según explicó, un perro tampoco puede detectar detonadores, que son aparatos electrónicos para los que su olfato no está entrenado.
El agente, que en aquella misión iba de paisano como todos los agentes situados dentro del cordón de seguridad, no vio que las puertas delanteras llegaran a abrirse, pues estaba a unos 50 metros de distancia y se fue antes con el perro. Desde que guardó al animal, debieron pasar unos 20 minutos hasta que la furgoneta fue precintada.
El informe policial que lo niega todo
Un informe de la Dirección General de la Policía, estudiado el pasado martes en sesión secreta por la comisión de investigación del 11-M, contradice los documentos sobre el mismo tema elaborados por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), examinados por la mañana en el Congreso, en lo relativo al momento en que se vieron los detonadores de la furgoneta localizada en Alcalá de Henares el 11 de marzo.
Mientras que el primero afirma que se descubrieron a las 15.30 horas en el complejo policial de Canillas, en Madrid, el del el CNI indicaban que estaban a la vista en la primera inspección ocular que se hizo el vehículo todavía en Alcalá. Según el informe policial, a cuyas líneas generales ha tenido acceso Europa Press, las investigaciones realizadas y el interrogatorio de los testigos condujo al descubrimiento de la furgoneta a las 10.50 horas del 11 de marzo en las inmediaciones de la estación de tren de Alcalá de Henares.
A través de un perro especialista se determinó que mover el vehículo no representaba peligro, por lo que se procedió a su traslado al complejo policial de Canillas, donde se encuentra la Comisaría General de Policía Científica. Llegó a las 15.30 horas y se procedió a realizar una exhaustiva inspección ocular en la que se determinó la existencia de siete detonadores eléctricos en el interior de una bolsa azul, un fragmento de envoltorio de un cartucho de dinamita y varias cintas, una de ellas en lengua árabe con versículos del Corán.
El CNI aseguraba que estaban "a la vista"
Sin embargo, en la sesión de esta mañana, varios diputados asistentes informaron de que documentos del CNI que habían examinado ponían de manifiesto que los detonadores hallados en la furgoneta de Alcalá de Henares estaban a la vista y fueron detectados en la primera inspección ocular realizada 'in situ' por los policías.
Precisamente, ese primer examen de la furgoneta dio origen a la primera contradicción detectada en la comisión parlamentaria. El portero de la finca que avisó a la Policía, Luis Garrudo, aseguró haber oído que los agentes que inspeccionaron el vehículo en Alcalá ya comentaban el hallazgo de los siete detonadores y de la cinta con caracteres árabes, versión que luego desmintieron los responsables policiales, asegurando que ese descubrimiento no se hizo hasta el segundo examen de la furgoneta, ya en el complejo policial de Canillas.
Según diputados de varios grupos que han examinado los documentos clasificados, la versión del portero de Alcalá parece ser fiable, pues aseguran que el CNI señala que esos detonadores estaban a la vista, lo que explicaría que la Policía no abriese las puertas laterales del vehículo, sino que forzase la trasera.