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La sofisticación pop
· Hasta el 27 de septiembre · Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Santa Isabel, 52, Madrid
La monumentalidad de las obras de Roy Lichtenstein (Nueva York, 1923-1997) y la pureza de sus colores se integran en el nuevo espacio expositivo situado en el Edificio Nouvel, de 1018 metros cuadrados y una altura de 6 metros. Más de 50 pinturas y otros tantos dibujos, la escultura 'Brushstroke' (1996) de casi diez metros de altura situada en la plaza central, así como dos vídeos del artista, contribuyen a comprender a uno de los artistas que conmocionó el arte en los sesenta con una provocadora obra que en la actualidad alcanza precios record en las subastas internacionales.
Lichtenstein sorprendió esos años con sus serigrafías y litografías, basadas en el lenguaje del cómic y creadas con tramas de puntos de colores. Estas obras, reproducidas más tarde en infinitos carteles y tarjetas de felicitación, impactaron por su carácter irónico e impersonal, frente al sentimentalismo predominante en pintores de la generación previa, como Jackson Pollock.
Imágenes de la cultura popular de masas
Al igual que Warhol, Oldenburg, Rosenquist o Wesselmann, se inspiró en las imágenes de la cultura popular de masas, en los carteles publicitarios, en anuncios de los periódicos, en tebeos y comics, en definitiva, en la realidad cotidiana más banal.
Pero, aunque a primera vista la obra de Lichtenstein puede parecer sencilla, su fondo es bastante complejo. Su mirada analítica e irónica se posó también en los motivos pictóricos y las obras maestras del pasado y en la asociación de las artes plásticas con el diseño gráfico e industrial.
Imágenes como 'Popeye', 'In the Car', 'Girl with Tear III', 'Ohhh...Alright' o 'Whaam!', se han convertido en auténticos iconos con los que se identifica a un artista que pasó de ser el "pintor de las tiras cómicas", a convertirse en un clásico del arte de la segunda mitad del siglo XX.
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