Goya de Honor
Volver a portada"Mi retirada no ha podido ser mejor""
Mi retirada no ha podido ser mejor. Llegué y me voy por la puerta grande". Con estas palabras,
Alfredo Landa mostraba su ilusión por el reconocimiento que la Academia de Cine hace a su dilata carrera. La pasión por la interpretación le atrapó cuando sólo era un adolescente. Tras 49 años sobre los escenarios y anunciada hace unos meses su retirada de la profesión de
"cómico", Landa puede subir dos veces al escenario para recoger, además del Goya de Honor, otro galardón más por su excelente trabajo en 'Luz de domingo'.
En un encuentro con los prensa, el actor y representante del
"fenómeno sociológico del 'landismo'", del que dijo estar "
orgullosísimo, satisfecho y encantado de la vida", fue rotundo al señalar que el Goya (tercero en su carrera) es para él algo
"acojonante". "Implica todo", subrayó el actor, que un día se dio cuenta de que había desaparecido la "
pasión" por hacer cine y consideró que ya "
no merecía la pena". "Sin ilusión, no vas a ninguna parte en esta profesión", apuntó Landa, quien consideró que era
"inteligente decir adiós" a tiempo.
"Me ayudó ver a Induráin dejar el ciclismo", recordó el veterano actor, que no encuentra "poso de tristeza" en estos casi 50 años de profesión.
"Cuando le conté a mi mujer, mi 50 por ciento, lo de la desaparición de la pasión, me dijo 'Ole'".
Decidió ser cómico
-"porque los actores, como dice Berlanga, somos cómicos"- con tan sólo 15 años, tras un primer primer éxito con una función de Muñoz Seca en su grupo de Acción Católica. "
Tuve tres minutos de aplausos. Lo hice como Dios de bien. Y en aquel momento, lo juro, sentí un destello fuerte dentro de mí y me dije 'yo tengo que ser cómico'", rememoró.
Un 8 de octubre de 1958 cogió el expreso de las siete de la tarde que salía de San Sebastián rumbo a Madrid -"
una ciudad abierta, amable y cariñosa, que me ha facilitado todo"- y poco después llegaría su debut en 1962 con 'Atraco a las tres', de José María Forqué.
"Llegué por la puerta grande y también me voy por la puerta grande, porque el Goya de Honor es la pera limonera", agregó.
Pero lo que pondría la guinda a una carrera llena de éxitos -Landa tiene en su filmografía más de 120 películas, además de un extenso trabajo en teatro y televisión, sería que recibiera otro galardón más: el de Mejor Actor por su papel en 'Luz de domingo', de
José Luis Garci. "
Mi trabajo en 'Luz de domingo' es excelente. ¿Por qué no me van a dar también el Goya al Mejor Actor?", se preguntó lleno de alegría e ilusión.
Consciente de que en su vida ha hecho películas "
regulares, excelentes y malas" -"si no hay contraste, no es vida ni es nada", precisó-, Alfredo Landa se consideró "un todoterreno, un Land Rover". No obstante, siempre se ha sentido "más cómodo" haciendo humor.
"Para mí, la comedia, es el mejor género", dijo el actor, para el que el cine actual
"necesita ideas", porque tiene "
una falta de talento descomunal".En cuanto a sus actores fetiches, Landa no dudó en destacar a
Cary Grant,
"uno de los mejores del mundo" porque "
era elegante, lo hacía todo bien y, encima, tenía pelo. A mí no me importaría tenerlo aunque fuera verde o violeta", bromeó el actor, quien confesó que siente "
devoción" por el español
Guillermo Toledo o por
Pepe Sacristán, que es
"además de amigo, un muy buen actor y un ser fenomenal".Biografía del genial actorNacido en Navarra en 1933 a pocos años del estallido de la guerra civil,
Alfredo Landa es el hijo de un capitán de la guardia civil. Con doce años se trasladó a San Sebastián donde estudió derecho, y fue precisamente en la universidad donde tuvo su primera experiencia en el teatro, representando más de cuarenta obras en la
Fundación del Teatro Español Universitario.
Se traslada en 1958 a Madrid. Su primera relación con el cine se produce como doblador, aunque en 1962 debuta profesionalmente en el cine como actor de la mano de José María Forqué, en la exitosa película Atraco a las 3. El propio Alfredo Landa ha citado en alguna ocasión que Forqué le citó en la Casa de Campo de Madrid y le dijo:
"siéntate y pon cara de susto y después vete a casa". Después de esta desastrosa experiencia el actor ya no quería hacer cine.
En cuarenta años de profesión ha hecho más de ciento veinte películas. Su trayectoria puede dividirse en tres etapas fundamentales. En la primera etapa alterna papeles cómicos con trabajos teatrales, y abarca una producción de más de cuarenta películas, entre las que destacan El verdugo de
Luis García Berlanga, Nobleza baturra de
Juan de Orduña o Ninette y un señor de Murcia de
Fernando Fernán Gómez. La segunda etapa comprende treinta y cinco películas de lo que se ha dado en llamar el landismo, que se iniciaron con No desearás al vecino del quinto de
Ramón "Tito" Fernández y en las que Alfredo Landa llegó a simbolizar un determinado tipo de español, machista, fanfarrón en el terreno sexual y reprimido. Estas películas fueron dirigidas en su mayoría por directores como
Mariano Ozores,
Pedro Lazaga, de
Ramón Fernández o
Luis M. Delgado.
La tercera etapa se inicia en 1976 con El puente de
Juan Antonio Bardem, y es, sin duda, la más interesante dentro de su trayectoria, al menos en el terreno artístico. Colaborará con los principales directores españoles:
Luis García Berlanga (La vaquilla),
Mario Camus (Los santos inocentes),
Basilio Martín Patino (Los paraísos perdidos),
José Luis Garci (Las verdes praderas, El crack),
José Luis Borau (Tata mía),
José Luis Cuerda (El bosque animado), Antonio Mercero (La próxima estación) o
Manuel Gutiérrez Aragón (El rey del río)
También cosechó grandes éxitos en la pequeña pantalla gracias a su participación en series como Confidencias (1963-1965), Tiempo y hora (1966-1967) - ambas de Jaime de Armiñán -, Ninette y un señor de Murcia (1984), de Gustavo Pérez Puig, Tristeza de amor (1986), El Quijote de Miguel de Cervantes (1991), de Manuel Gutiérrez Aragón, Lleno, por favor (1993), de Vicente Escrivá, Por fin solos (1995) o En plena forma (1997).
Ha recibido el premio de interpretación masculina en el
Festival de Cine de Cannes por su papel en Los santos inocentes en 1984 y dos premios Goya, en 1988 y 1993. En 2003 recibió un homenaje en la Mostra de Valencia.
Este, año la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España le entregará el
Goya de Honor por el conjunto de su carrera, también cabe destacar que Alfredo Landa está nominado en la categoría de
"Mejor actor".