Peg Willingham/ Directora externa de la Fundación Mundial de la Vacuna contra la Tuberculosis
“España es el segundo país de la UE, tras Rumania, con más casos de tuberculosis, unos 13.000 al año”
La tuberculosis está considerada una de las mayores pandemias del mundo; según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 20 segundos muere una persona en el mundo por esta enfermedad y un tercio de la población está infectada por la bacteria causante de la patología. Para su tratamiento, actualmente, deben tomarse cuatro medicamentos combinados con una duración de entre seis y nueve meses. No obstante, desde entidades como la alianza mundial para el desarrollo de medicamentos contra la tuberculosis y la fundación mundial de la vacuna contra la tuberculosis Areas se denuncia que no se ha innovado en medicamentos desde hace 40 años ni en vacunas desde hace 90.
M. Fortes / diarioDirecto 22/10/09
Impulsados por la fundación mundial de la vacuna contra la tuberculosis Areas –cuya directora de asuntos externos es Peg Willingham- actualmente se está testando cuatro tipos de vacunas en África, Europa y América del norte que pretenden ser eficaces, asequibles y brindar protección contra todas las cepas de la tuberculosis, para todas las edades y para que su uso sea seguro en personas infectadas con VIH, a diferencia de la actual.
diarioDirecto: Según las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la tuberculosis mata a una persona cada 20 segundos ¿Qué la hace tan letal? ¿Qué es la tuberculosis?
Respuesta: La tuberculosis es una enfermedad contagiosa provocada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. Las bacterias suelen atacar a los pulmones (más del 80% de los casos de esta patología son pulmonares), pero las de la tuberculosis también pueden atacar cualquier parte del organismo, como los riñones, la columna vertebral o el cerebro.
La tuberculosis localizada en los pulmones o en la garganta puede ser infecciosa; mientras que en otras partes del organismo no suele serlo. Si no se trata adecuadamente, esta enfermedad puede ser mortal.
Al igual que el resfriado común, la tuberculosis se propaga por el aire. Por tanto, las personas que tengan tuberculosis activa pueden contagiar a otras. De acuerdo con los datos de la OMS, una persona puede infectar a 10-15 personas al año si no recibe tratamiento. Cuando una persona enferma tose, estornuda o escupe, propaga los gérmenes -llamados bacilos- por el aire. Sólo hace falta inhalar un número pequeño de estos bacilos para contagiarse.
Los síntomas de la tuberculosis dependen de en qué parte del cuerpo estén creciendo las bacterias y se pueden confundir con un resfriado o gripe: debilidad o cansancio, malestar general, pérdida de peso, pérdida de apetito, escalofríos, fiebre y sudoración nocturna.
La tuberculosis localizada en los pulmones, la más habitual, provoca síntomas como la tos persistente durante tres semanas o más, dolor en el pecho y tos con sangre o esputos (flemas procedentes de los pulmones).
Sin embargo, en algunos casos, no hay síntomas aparentes, por lo que se retrasa su diagnóstico y posterior tratamiento. Un factor que agrava su letalidad es la resistencia a los medicamentos, que se genera, entre otros factores, por la falta de adherencia al tratamiento.
dD: ¿Incide más sobre algún perfil social determinado, género o edad?
R: Los países más afectados por tuberculosis son los países en desarrollo. Actualmente existen 22 países que incluyen el 80% de los pacientes de tuberculosis en el mundo. La pobreza es sin duda un factor determinante a la hora de agravar la propagación de esta enfermedad.
La pobreza genera tuberculosis y la tuberculosis, a su vez, genera pobreza y merma las capacidades de desarrollo de los países y regiones más afectadas, ya que reduce el número de personas en disposición de trabajar y la producción de riqueza. La OMS calcula que un paciente normal pierde de tres a cuatro meses de horas laborales y hasta un 30% de los ingresos domésticos anuales.
La tuberculosis afecta especialmente a las mujeres y niñas, no por un factor genético sino por la marginación y discriminación que sufren en muchos países y la falta de libertad para tomar decisiones. Un ejemplo contundente es Afganistán, donde el 70% de las personas con tuberculosis son mujeres y niñas. Además, la pobreza y el bajo poder adquisitivo dificulta que puedan seguir un tratamiento continuado en el tiempo para superar la tuberculosis.
El tratamiento para esta enfermedad no es muy costoso, se paga menos de 20 euros por todos los medicamentos genéricos que se necesitan durante los seis o nueves meses de convalecencia. Sin embargo, 20 euros pueden ser demasiados por una familia cuyos ingresos son escasos. Por el contrario, el tratamiento de la tuberculosis resistente es mucho más costoso y por eso muy pocos pacientes reciben este tratamiento en los países en desarrollo.
dD: España es el segundo país de la Unión Europea con mayor número de casos después de Rumania ¿A qué se debe esto?
R: España es un país en el que existe una gran afluencia turística y muchos movimientos de población, lo cual hace más probable la propagación de la tuberculosis. Hay un ratio de incidencia de 30 personas afectadas por cada 100.000 habitantes. Las regiones donde más casos se encuentran son Cataluña (donde según los datos del Centro Nacional de Epidemiología de 2008 se registraban 1.314 casos), Andalucía (con 901) y Madrid (con 829).
Por otro lado, hay que tener en cuenta que con la crisis económica se agravan las situaciones de pobreza en algunos núcleos y la marginación social, lo que denominamos el cuarto mundo, lo que incide en el aumento y propagación de la epidemia.
dD: ¿Por qué esta enfermedad es tan desconocida? No obstante, la OMS constituyó el 24 de marzo como día mundial de la tuberculosis…
R: La tuberculosis, a pesar de ser una de las dolencias más antiguas que se conocen -se han encontrado huesos fósiles de hace 50 millones de años que muestran signos de haber sido infectados de tuberculosis- es una patología más que desconocida, olvidada.
Existe una falta total de incentivo comercial para desarrollar medicamentos y vacunas nuevas. Además, en la tuberculosis participan más de 4.000 genes, que han evolucionado, dificultando su identificación. Por otro lado, los avances en biología molecular son complejos y costosos.
Es una enfermedad que afecta sobre todo a los países en desarrollo y, desgraciadamente, los problemas que suceden en aquella parte del mundo, nos resultan en muchas ocasiones, muy lejanos. Pero no debemos olvidar que esta enfermedad afecta en todo el mundo y que incluso en España tenemos 13.000 casos al año. Al ritmo actual será la peor pandemia de la humanidad, matando a 100 millones de individuos en el siglo XX y llegando a matar actualmente a casi dos millones de personas al año.
dD: ¿Cómo es posible que sobre esta enfermedad no se haya innovado en medicamentos desde hace 40 años ni en vacunas desde hace 90?¿No interesa investigar en esta materia?
R: Como decía, no es un segmento rentable para la industria ya que ofrece un limitado potencial de beneficios comerciales. Desde los años 60, no han surgido fármacos innovadores. El régimen actual contra la enfermedad sólo tiene efectividad en la tuberculosis activa susceptible a los fármacos, siempre que los pacientes completen el tratamiento de seis a nueve meses de duración y que combina cuatro fármacos distintos. El problema es que muchos no lo hacen o no pueden hacerlo.
La duración del tratamiento contra la tuberculosis sigue imponiendo unas tremendas exigencias a los sistemas sanitarios y a los pacientes. El tratamiento errático o inconsistente provoca la aparición de cepas resistentes a los fármacos.
La creciente pandemia global del VIH/SIDA está alimentando el aumento de la tubercolusis y las cifras de co-infecciones se disparan. Uno de cuatro pacientes que muere de tuberculosis es seropositivo y esta enfermedad es la causa principal de muerte en pacientes con VIH/SIDA en África y Asia. Sin embargo, algunos fármacos actuales de primera línea no son compatibles con las terapias antirretrovirales que se utilizan para tratar el VIH/SIDA.
La vacuna contra la tuberculosis, el bacilo de Calmette-Guérin (BCG), que tiene más de 85 años, ofrece una protección limitada contra las formas más graves en los niños, pero no es fiable contra la tuberculosis pulmonar, que representa la mayor parte de la carga de la enfermedad en todo el mundo.
Aeras y TB Alliance somos asociaciones de desarrollo de productos sin ánimo de lucro y trabajamos en el desarrollo de nuevos fármacos y vacunas contra la tuberculosis. Aprovechamos los recursos colectivos de los gobiernos, la industria, los centros de investigación y universidades y las ONGs y hemos conseguido crear la mayor cartera de nuevos medicamentos y vacunas de la historia.
dD: ¿Cómo podría erradicarse esta enfermedad teniendo en cuenta que es una de las más antiguas que afectan a los seres humanos?
R: Solamente será derrotada con herramientas nuevas y más eficaces. Necesitamos mayores inversiones y respaldo para esta investigación, para acelerar el desarrollo de mejores herramientas contra la tuberculosis y garantizar el acceso a aquellos que más lo necesitan. A la larga solo innovar en medicamentos y vacunas más eficaces ayudará a eliminar la enfermedad y supondrá un gran ahorro para los sistemas de salud nacionales.
Al enfrentarnos a la tuberculosis resistente a los fármacos, los gastos de tratamiento se disparan, ya que es miles de veces más caro que el tratamiento de la tuberculosis sensible a los fármacos.
En definitiva, se necesitan: unos regímenes de fármacos más sencillos y rápidos que traten todas las formas de tuberculosis (hoy en día hay que tomar cuatro medicinas distintas y el tratamiento puede durar hasta nueve meses), unas herramientas de diagnóstico más rápidas y precisas para detectar la tuberculosis de forma temprana (los métodos de análisis de esputo solo parecen detectar el 50% de los casos reales, y aun menos - 20%- en casos de co-infeccion con VIH-SIDA) y una vacuna que sea eficaz en la prevención en personas de todas las edades (la actual no parece funcionar bien en adultos, con pacientes co-infectados con VIH ni para la tuberculosis más común, la pulmonar).
dD: Aeras está actualmente testando cuatro tipos de vacunas en África, Europa y América Latina ¿Cómo se están desarrollando estas investigaciones?¿Qué resultados esperan obtener?
R: El objetivo de Aeras es desarrollar, probar, caracterizar y obtener la autorización para fabricar y distribuir al menos un nuevo régimen de vacunación contra la tuberculosis para niños y niñas, y otro para adolescentes, además de asegurar la disponibilidad de estas vacunas para todas aquellas personas que las necesiten.
En colaboración con sus socios en África, Asia, Europa y Norteamérica, ha ideado o apoyado el desarrollo de estos productos. Actualmente, Aeras tiene seis candidatas a vacunas contra la esta enfermedad en cantera, cuatro de las cual están en ensayos clínicos de Fase I a II b.
Con los recursos suficientes, una nueva vacuna podría estar disponible en 2016. Aeras prevé llevar a cabo un ensayo de eficacia de Fase III de una vacuna candidata que costará 120 millones de dólares, y se necesitará el apoyo de una gran selección de donantes y participantes para conseguir el objetivo de una nueva vacuna que sea segura, efectiva y accesible.
Además, Aeras está desarrollando sedes de ensayos clínicos en la India, Kenia, Camboya, Mozambique, Sudáfrica y Uganda en colaboración con científicos locales. Para Aeras, la colaboración con los equipos de investigación locales en los países más afectados por la tuberculosis es crucial para encontrar una solución efectiva a esta enfermedad.
Por ello, Aeras trabaja en asociación con grupos locales en los países más afectados y dedica gran parte de sus recursos a la mejora y el fortalecimiento de las capacidades de investigación locales, o bien a través del desarrollo de infraestructuras o contribuyendo a la formación profesional del personal. Esto ayuda a garantizar que el personal de los centros de ensayos trabaje en las mejores condiciones y bajo los estándares internacionales más altos.
Estos esfuerzos asociativos también contribuyen al fortalecimiento de los sistemas locales de salud: por una lado, las mejoras que Aeras y sus socios llevan a cabo ayudan a garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la investigación clínica en los países en los que los ensayos tienen lugar; y, por el otro, éstas apoyan el desarrollo profesional a largo plazo del personal clínico que permanecerá en estos países.
dD: La prevención contra la tuberculosis radica en programas de rastreo y vacunación ¿Las inversiones que se realizan en esta materia son suficientes y adecuadas?
R: Hoy en día los fondos destinados a I+D para la lucha contra la tuberculosis son insuficientes. Pero no sólo para prevención y vacunas, sino también para tratamientos más efectivos e incluso sistemas de diagnóstico mejores.
Según un análisis de tendencias de financiación realizado en 2008 por el Grupo de Acción en Tratamientos (TAG), la investigación necesaria en investigación biomédica sobre tuberculosis es de 2.000 millones de euros al año a nivel global.
Sin embargo, en 2007 la inversión total en I+D en tuberculosis en todo el mundo estuvo por debajo de los 500 millones de euros. Un dato comparativo: sólo en España se ha invertido más de 300 millones de euros en la prevención de la Gripe A. Por supuesto que es importante haber respondido a esta nueva crisis, que ha matado a más de 4.000 personas en todo el mundo desde abril 2009; sin embargo, no debemos olvidar que durante el mismo periodo, se han muerto 5.000 personas al día de la tuberculosis.
El Plan Global para Frenar la Tuberculosis de la OMS establece como objetivo final eliminar la tuberculosis como amenaza para la salud pública en 2050 (un caso por millón). Para ello, la inversión total entre 2006 y 2015 debería ser de 56 billones de dólares (unos 38.000 millones de euros), dónde además I+D es sólo una parte.
Desde, TBAlliance y Aeras prevemos que se produzca una brecha presupuestaria de inversión en I+D para tuberculosis en 2010, las inversiones están cayendo y lo que necesitamos es mayor compromiso de los gobiernos e instituciones.