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Jaume Mor / Portavoz de Global Humanitaria
“Trabajamos por el derecho de los niños a vivir en un entorno seguro y libre de abusos” La pederastia es una de las mayores lacras de la sociedad actual. Organizaciones como Global Humanitaria dedican su trabajo a denunciar y perseguir los abusos sexuales a los que se ven sometidos los colectivos más vulnerables, como la infancia. Leticia Lozano diarioDirecto 24/07/08 Global Humanitaria, junto con la colaboración del Ayuntamiento de Málaga, organizó un mercadillo solidario, desde el pasado 19 de junio al 13 de julio, con el objetivo de recaudar dinero para poder llevar a cabo sus actividades.
Durante estos días, se expuso el reportaje fotográfico ‘Había una vez un niño.’ La exposición se enmarca en el Proyecto Protect; puesto en marcha para combatir la explotación sexual a menores en Camboya. Jaume Mor, uno de los portavoces y miembro de Global Humanitaria, nos explica en qué consiste su labor.
diarioDirecto: ¿Cuáles son las líneas de actuación del Proyecto Protect?
Respuesta: El Proyecto Protect, de lucha contra la pederastia en Camboya, mantiene tres tipos de actividades: por un lado, investiga a ciudadanos extranjeros en este país con conductas sospechosas en su relación con menores de edad, y facilita y apoya la intervención policial cuando se obtienen evidencias de un abuso. Por otro lado, asume la defensa legal de las víctimas de abusos y tutela que los procesos abiertos contra abusadores se lleven a cabo conforme a la Ley. Finalmente, también presta asistencia social a las víctimas.
dD: ¿ De qué manera está interactuando Global Humanitaria en el proyecto Protect?
R: Global Humanitaria y la ONG camboyana Action pour les Enfants (APLE) firmaron un acuerdo para poner en marcha, conjuntamente, en 2003, el Proyecto Protect. Global Humanitaria es el financiador principal y permanente de este proyecto, que implica a más de 50 personas en Camboya (con personal camboyano). En España, Global Humanitaria presta apoyo técnico al proyecto y efectúa acciones de información y sensibilización a favor de los derechos de los menores a vivir en un entorno seguro y libre de abusos, como en el caso de la campaña ‘Había una vez un niño’.
dD: De entre todos los proyectos en los que colaboráis, ¿por qué se ha elegido dar esta proyección al de Camboya?
R: El derecho a la vida y a la integridad física es el primero que debe defenderse, y Protect se refiere precisamente a éste. Del mismo modo que los abusos sexuales son a menudo consecuencia de la vulneración de derechos previos –a la identidad, a la educación, a las prestaciones sanitarias para las familias-, la lucha contra los abusos requiere también un punto de vista integral. Finalmente, en el caso de la pederastia, estamos hablando de delitos de carácter internacional, que a menudo intentan cometer las mismas personas en distintos países. La presión sobre la opinión pública influye en los gobiernos para que tomen medidas legales de control y persecución de estos delitos.
dD: ¿Hay un perfil general para estos pederastas?
R: Varios estudios sobre el terreno realizados por el proyecto y la propia experiencia, en más de 130 investigaciones sobre extranjeros, llevan a la conclusión de que es un perfil poco característico en cuanto a edades, nacionalidad o condición social. Más característica es su conducta. Se trata de hombres que viajan solos, que no se relacionan con otros extranjeros y que en la mayor parte de los casos eligen a niños varones para intentar los abusos.
dD: ¿Cómo se lleva a cabo la labor de identificación e inculpación de los pederastas?
R: Ya sea mediante observaciones directas de los investigadores o por los testimonios de menores, la vigilancia y seguimiento de sospechosos aportan los primeros indicios: un nombre, una posible nacionalidad o profesión, etc. Durante semanas o meses se pueden realizar algunos seguimientos, hablar con las presuntas víctimas o personas de su entorno. A menudo, es la colaboración de embajadas o cuerpos policiales extranjeros la que permite obtener los datos completos de la persona investigada. Si se puede conseguir que las víctimas denuncien el caso, se aportan las pruebas de los seguimientos a la Policía, para que procedan a la detención del presunto abusador.
dD: En vuestra actividad, ¿soléis contar con la colaboración de la Policía?
R: La colaboración es diaria y vital, y ha ido a más durante los cinco años desde que se puso en marcha el proyecto. Ha existido un cambio en positivo muy importante en la actitud de los cuerpos de seguridad y tribunales camboyanos, que han permitido la detención, procesamiento y condena de algunos de los detenidos. Hasta el año 2003, ninguna persona extranjera había sido condenada en Camboya por delitos sexuales contra la infancia. Ahora ya son más de 25 individuos, aunque la falta de medios de la justicia local y el lastre de la corrupción impiden todavía muchas de las detenciones y sentencias condenatorias que deberían producirse.
dD: ¿Cómo es el proceso de recuperación de estos niños?, ¿llegan a recuperar su confianza y autoestima?
R: Las primeras actuaciones de auxilio a las víctimas incluyen la realización de revisiones médicas y de averiguaciones sobre el entorno del menor. Prácticamente ninguno de los niños abusados tiene identidad legal ni edad reconocida, por lo que es tarea del personal del Proyecto recabar los pocos datos disponibles sobre su nombre, familia, edad o lugar de nacimiento, cuando ello es posible.
El Proyecto Protect ha atendido a más de 160 víctimas y ha examinado caso por caso el entorno y las necesidades de estos menores. En algunos casos, la familia puede contribuir a la recuperación de los niños y niñas abusados. En otros se intenta situarles en un entorno protegido con mayores posibilidades de recuperación, en hogares de acogida de organizaciones locales.
Global Humanitaria mantiene tres hogares en Phnom Penh que acogen a unos 80 menores, muchos de los cuales son víctimas de abusos. El principal objetivo de los hogares de acogida es poder ofrecer a los niños y niñas que residen en ellos un entorno estable, con todos los recursos necesarios para recuperarse de una infancia marcada por la precariedad y los malos tratos.
El proceso de reinserción social se consigue mediante actividades de reeducación y formación continua. El programa incluye la escolarización de los niños y asume su manutención íntegra.
Los menores deciden voluntariamente su entrada en los hogares, que funcionan como una gran familia. Mediante el programa de acogida se proporciona a estos niños rechazados una esperanza de vida de manera que crezcan y se formen como adultos hasta que se encuentren preparados para iniciar su vida independiente.
dD: ¿Cuentan con el apoyo de sus familias?
R: La mayoría de menores víctimas de abusos por parte de extranjeros en Camboya son de familias con muy escasos recursos. Muchos de ellos viven permanentemente en las calles o trabajan en ellas para obtener ingresos para sus padres.
En muchos casos, los abusadores, para lograr acceso al niño, crean una relación de confianza con las familias, y se convierten en su principal fuente de ingresos, benefactores que les permiten escolarizar al niño, o que ayudan económicamente a las familias. En esta circunstancia, muchas familias no pueden simplemente creer que un extranjero pueda ser un peligro para su hijo en un tipo de relación sexual que no imaginan posible. En otros, las familias se convierten en el principal obstáculo en el proceso de investigación, y se obstinan en defender la inocencia del acusado, incluso conociendo las pruebas de los abusos, y presionan a sus hijos para que en los juicios testifiquen en dirección contraria a lo denunciado.
dD: ¿Cómo se posiciona Global Humanitaria ante el debate de los registros de pederastas? ¿Consideran que sería conveniente hacer pública una lista con sus nombres?
R: Creemos que debe existir algún sistema internacional de intercambio de información, de acceso restringido a los sistemas judiciales y policiales, sobre los movimientos de pederastas con condenas previas. Creemos que se debe facilitar el control de los desplazamientos internacionales de las personas que han cometido delitos sexuales contra menores.
dD: En su actividad, ¿sobre qué sectores de la sociedad se centran principalmente? ¿Por qué?
R: Global Humanitaria es una organización que apoya los derechos de la población infantil y promueve el desarrollo integral de las comunidades. Gran parte de los proyectos de cooperación al desarrollo se dirigen a niños en edad escolar y en comunidades rurales, ya que consideramos que es la educación el sector prioritario para combatir la pobreza y la exclusión. Las acciones de promoción de salud y los programas de desarrollo comunitario dirigidos a los adultos también son importantes.
En España, la organización informa a la sociedad sobre las causas y consecuencias de la pobreza y las desigualdades, y fomenta la participación y la reflexión públicas.
dD: ¿Bajo qué criterios deciden en qué países van a iniciar sus proyectos humanitarios?
R: Todas las ONG de cooperación debemos luchar contra la pobreza y las condiciones que la provocan. Un primer criterio para iniciar actividades de desarrollo es la información que aportan; en este sentido, los indicadores de agencias internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo o los criterios de intervención de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Para identificar zonas concretas se realiza un proceso de estudio e identificación de las necesidades de las comunidades. El inicio de actividades de Global Humanitaria, en Colombia, y el sector que hemos considerado prioritario –la educación- han facilitado que se identifiquen comunidades con fuertes carencias educativas en otros países de Latinoamérica y que se repliquen actividades parecidas.
Trabajamos preferentemente en el ámbito rural, e intentamos concentrar esfuerzos en zonas cercanas, de manera que se pueda multiplicar el impacto de las actividades. Intentamos llegar a las comunidades más alejadas y con mayores carencias, aunque en muchos casos la falta de carreteras o comunicaciones también es un obstáculo para poder tener presencia y para el trabajo conjunto con las personas que viven allí.
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