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David Loscos / Director del programa en Gestión de Empresas en la Industria de la Música del idEC –Universitat Pompeu Fabra
"La situación de la industria discográfica en España es similar a la que se vivió con el crack del 29" El negocio de la música vive actualmente un momento decisivo. A diario se realizan cambios que van más allá del formato: artistas que autogestionan su carrera, compañías discográficas que se reinventan, nuevos modelos de negocio, plataformas de interacción directa entre público y artista... M. Fortes / diarioDirecto 19/06/08 Con la intención de disertar sobre la situación del mercado se celebra estos días en Madrid un seminario intensivo de formación sobre el negocio de la música que, de la mano de expertos profesionales y con el aval de las principales instituciones del sector, revisa y actualiza las estrategias de explotación de las principales actividades generadoras de negocio. La iniciativa, organizada por la idEC – Universitat Pompeu Fabra, se ha desarrollado ya en Santiago de Compostela y próximamente lo hará en Barcelona, Jerez, Valladolid, Palma, Oviedo y Tenerife. David Loscos es el director del programa en Gestión de Empresas en la Industria de la Música del idEC –Universitat Pompeu Fabra.
diarioDirecto: ¿En qué situación se encuentra la industria discográfica en nuestro país?
Respuesta: En un crack total y absoluto; una coyuntura que, además, es definitiva. La situación en la que se encuentra es similar a la que se vivió con el desplome de la bolsa en el 29. La industria se va a pique; hace cinco o seis años se facturaban una media de 600 millones de euros al año, ahora sólo 250 millones de euros.
La realidad es que cada año se pierde un 20 por ciento del volumen de negocio y esta no es una tendencia que se vaya a parar, muy al contrario es un proceso que se acelera. El problema es que la industria vive de las grabaciones y el soporte CD y la solución pasa por explorar y explotar el formato digital; es decir, sabemos a dónde debemos ir pero no cómo y, por otro lado, son necesarias nuevas formas de gestionar este negocio.
dD: ¿Cuál es el principal problema de nuestra industria discográfica? El presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales (FAPAE), Pedro Pérez, ha asegurado que las cifras actuales de piratería en España "son terroríficas" y añade que resulta ser "un cáncer tremendo que puede destruir a la industria audiovisual española claramente". ¿Considera que puede pasar lo mismo con la discográfica?
R: Uno de los más importantes sigue siendo la piratería. Es un problema en todo el mundo, pero en España es aún más grave. Cuando hablamos de piratería hablamos de la digital, porque la física se empezó a superar hace ya algunos años, y en nuestro país la situación es más grave porque el hábito de adquirir CDs se ha devaluado, mientras que en otros países aún se mantiene, lo que supone que el acceso a la música se hace principalmente a través de plataformas que suelen ser ilegales porque no tienen licencias para la distribución de música.
dD: y ¿excluyendo la piratería?
R: Son necesarios modelos de negocio más interesantes de los que disponemos actualmente.
dD: ¿Cuáles podrían ser las soluciones a esta situación?¿Qué medidas de protección serían necesarias?
R: Entre el 80 y el 90 por ciento de la música que se baja de la red es ilegal. Sin embargo, a la mayoría del público no le compensan estas descargas y no están satisfechos con las mismas, y no lo decimos nosotros sino estudios que se han realizado, porque no tienen calidad y, en muchos casos, porque no encuentran lo que quieren o en las descargas se bajan otros archivos distintos a los que querían.
Por este motivo, una de las soluciones es, por ejemplo, ofrecer servicios de suscripción, bajo tarifa, que permita acceder a la música de una forma rápida y con calidad, en la que la gente no tenga que pagar tema por tema, y en la que se pueda ofrecer una asistencia más completa a través de servicios para melómanos, materiales nuevos, descuentos en entradas, informaciones especializadas. Se están intentado desarrollar proyectos y experiencias musicales en el marco de la Unión Europea que esperamos que puedan ser una realidad en unos dos años.
De esta forma, aunque seguirá existiendo el e-mule y el kaza, el público estará más satisfecho y el artista y la productora verán remunerado su trabajo. No obstante, para que esto sea posible es necesario que exista voluntad y acuerdos entre profesionales tan dispares como productores, fabricadores de hardware y operadoras de telefonía. Aquí nos encontramos con el escollo de que las operadoras no entienden que pueden llegar a ser un soporte musical nuevo y bueno; están más preocupadas en vender líneas de ADSL y descuidan una iniciativa que podría ser un plus en sus facturas. A este respecto, la administración tendría mucho que hacer, aunque actualmente no tiene el coraje necesario para pedir a las operadoras que se impliquen en los derechos de propiedad intelectual. No obstante, esta labor no debe ser solo policial sino también educacional y de concienciación. Estamos fabricando compradores compulsivos a los que no los estamos educando musicalmente; hay más mundo tras Bach o Beethoven.
No obstante, hay que reconocer que entidades como el Instituto de Comercio Exterior está aportando a la industria discográfica de nuestro país valiosos instrumentos de exportación; hay que entender que éste es el principio y no el final.
dD: Se supone que la composición, la grabación y la interpretación se consideran las principales actividades generadoras de negocio pero ¿hasta qué punto realmente la música es un negocio y resulta rentable?
R: La interpretación y la composición viven un buen momento. Los cachés y lo que la gente paga para ir a un concierto es espectacular. Sin embargo, estos son marcadores adulterados. Por el contrario, la grabación está en coma.
dD: ¿En qué medida favorece o perjudica a la industria la realización de programas musicales televisivos y la presencia de críticos musicales controvertidos?
R: Eso es puro entretenimiento y show-business, no música. Se trata de fenómenos mediáticos pero no artistas. Los artistas no se hacen en tres meses y por su puesto se es más artista cuanto más se implicado se esté; es decir, diseñar, componer, interpretar….
dD: ¿Son estos los canales por los que aparecerán los artistas del futuro?¿Con que ayudas se cuentan para comenzar una carrera musical?
R: No lo creo. Por otro lado, dentro del sector no hay ayudas específicas que faciliten el comienzo de una carrera musical; aunque sí las hay para los que ya son profesionales. La persona que quiera dedicarse a la industria de la música cuenta con las mismas ayudas que facilita la administración y las entidades financieras a los profesionales de cualquier otro sector.
dD: ¿Por qué es necesaria la realización de encuentros como el que se realiza estos días en Madrid?
R: Se trata de un curso de 20 horas de duración y dos créditos académicos que explica a la gente que está dentro de la industria cómo afrontar el futuro de la mejor manera posible. La gente, en su día a día, apaga fuegos pero no piensa en el negocio a largo plazo y al final, el profesional acaba hundiéndose con el barco por eso hay que analizar los cambios que está sufriendo el mercado y a partir de ahí establecer estrategias básicas y pensar y actuar con tiempo y margen de maniobra.
dD: Uno de los organizadores es la universidad Pompeu Fabra, de la que usted es miembro, ¿qué papel puede desempeñar la comunidad universitaria en esta problemática?
R: La universidad debe ser un centro de debate y reflexión en un ámbito que, hasta el momento, ha sido principalmente autodidáctico. La música es patrimonio y fuente económica, por ello hay que saber gestionar adecuadamente la empresa y en este aspecto, la universidad tiene un gran valor formativo como ocurre actualmente en países como Estados Unidos e Inglaterra.
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