El escritor aragonés dibuja un diálogo en un jardín de un palacio en la Antigua Grecia en su último libro
N.García/diarioDirecto 07/04/09
'Pecados griegos' es un libro que lanza diversas reflexiones al lector de forma lúcida. El autor, Javier Tomeo, dibuja la conversación nocturna entre Fedra y Godofredo, un enano adivino, a la luz de la luna en un jardín de un palacio en la Antigua Grecia.
Javier declara que le gusta escribir sobre monstruos y personajes anormales, y que busca la sonrisa cómplice del lector, antes que la carcajada.
En este libro su personaje más destacado es Fedra, una mujer con los ojos demasiado separados de la nariz, símbolo del engaño del que será presa. Godofredo, otro de sus personajes, es un enano feo y deforme, pero muy sabio, al que acude Fedra para consultar sobre el significado que tendrá un gemido que escuchó en sueños. En la conversación surgirá el proyecto de Fedra de ir a Eulisis ya que su nodriza, Eunone, le ha hablado del rito de Perséfone y Deméter.
Godofredo emplea un vocabulario fantasioso y referente a la mitología griega."Grecia siempre ha sido una fuente de inspiración para mí", asegura Tomeo. "Escribo a base de automatismos y creo que esta técnica es la que permite afloren situaciones hilarantes en mis novelas", recalca.
La escritura en tiempo real, el formato dialogado, la claridad y la brevedad convierten esta novela en un híbrido cercano a la dramaturgia. "Me salen así, y aunque yo no soy dramaturgo, otros autores españoles y extranjeros sí han adaptado mis novelas al teatro, como Jacques Nichet (Amado Monstruo), José María Pou (El cazador de leones y Amado monstruo) o Yvon Chaix ('El Cazador de Leones).
"Sigo siempre una economía del lenguaje que me lleva a expresarlo todo con el mínimo de palabras indispensables; por eso, después de la página 100, no sé qué más decir", añade. Pecados griegos pretende ser "simplemente un divertimento a través del cual la gente se plantee sus propias reflexiones acerca de su destino".
El escritor añadió que no se siente "nada identificado con los escritores de ahora, ligeramente pedantes, que se consideran a sí mismos muy trascendentes y fundamentales para su tiempo".