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EN PRIMERA PERSONA
El sueño truncado de una familia malagueña en Australia Por Olga Mira / diarioDirecto Allá por 1958, en la época del Gold Rush o fiebre del Oro, muchos españoles, en su mayoría catalanes, vascos o andaluces decidieron, impulsados por un acuerdo entre los gobiernos español y australiano, probar suerte allende los mares y desembarcaron en las bonitas tierras de Australia. Fue en este momento cuando tres malagueños, Antonio, Jesús y Luis Mira decidieron emprender este largo viaje junto a sus mujeres e hijos. Finalmente sólo partieron Antonio y Jesús, mis tíos, puesto que en el reconocimiento médico previo al viaje, mi madre dio positivo en una prueba de embarazo. Era el año 1962.
Concretamente, mi tío Antonio, impulsado por ese impulso aventurero que siempre le ha caracterizado, viajó desde Málaga con su mujer, María, y sus tres hijas Dolores, Pepita y Victoria en un barco repleto de emigrantes llamado AURELIA y que tardó un mes en llegar allí!!!!! Finalmente alcanzaron la costa y allí se afincaron. Como a la mayoría de emigrantes de entonces, no les fue mal. Australia es un país multicultural, compuesto por emigrantes. Todo el mundo procede de alguna parte, salvo los aborígenes.
Pasaron los años, y una de las hijas de mi tío Antonio, mi prima Dolores, malagueña como yo, que tenía 14 años cuando llegó a Australia, acabó contrayendo matrimonio en 1967 con otro emigrante, éste de origen italiano, Sabatino Crisci. Se instalaron en el bonito pueblo de Myrtleford, en Melbourne, en el Estado de Victoria. Durante 35 años se dedicaron allí a trabajar en su negocio, una tienda de deportes llamada SAM´S SPORT. Todo iba bien hasta el pasado 7 de febrero cuando un devastador incendio arrasó su casa, destruyéndolo todo, incluyendo los recuerdos de toda una vida, los de ellos y los de sus hijos, Sonia y Steven.
Desde el inicio de ese aciago sábado, las autoridades locales de Myrtleford alertaron de la probabilidad de incendios puesto que días atrás ya se habían alcanzado los 46,4 º de temperatura y un viento de 130 km/hora.
Sobre las once de la noche el fuego llegó al hogar de mi prima Dolores. Mi prima y su madre, mi tía María, abandonaron temerosas la casa. Su esposo Sabatini, se resistía a perder todo lo que tenía y se quedó en la vivienda intentando combatir el fuego. No puedo hacer nada. Los efectivos de bomberos que en un primer momento le ayudaban decidieron tirar la toalla. Sabatini intentó, entonces, activar una bomba de agua pero el corte del suministro eléctrico lo impidió. Desorientado huyó y tras muchos esfuerzos logró escapar de las llamas y sobrevivir. Gracias a Dios, están a salvo. Han perdido muchas cosas materiales, que se recuperarán, aunque no aquellas de valor sentimental.
Y este es mi pequeño homenaje y muestra de apoyo a mi familia de Australia para recordarles que aunque vivamos en hemisferios diferentes, y a 24.000 kilómetros de distancia, nada es un obstáculo para quererse. Así somos, dos familias divididas en la distancia pero no en el corazón.
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| Comentarios | | | | juanjo - 19/02/2009 23:01:03 | | a esto le llamais un especial, por favor un poco de respeto a los lectores, trabajaros un poco el tema y desarrollarlo más. Vaya tela como va diario directo, que pena. | | | | SONIA - 13/02/2009 15:44:57 | | Olgi, que bonito ha quedado, que bien contado y que emotivo, no las hay en el mundo más apañá que tú.
Te quiero mucho Olgi!
Sonia Mira | | |
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