Sí es nuestro problemaConsuelo Sánchez-Vicente
11/10/05
Sin imperio de la Ley no hay Estado de Derecho. Y nuestras leyes nacionales sobre inmigración dicen que el destino de los inmigrantes indocumentados tiene que ser la expulsión. Que todos los gobiernos arbitren de vez en cuando procesos de regularización extraordinaria para los
'sin papeles' que ya están aquí no tiene que ver con la ética sino con el mercado. Digan lo que digan las leyes, si lo único que separa a un hambriento de un plato de comida es un cristal, el hambriento romperá el cristal. Como los españoles sabemos muy bien, en muchísimos casos, lo único que no tienen los
'sin papeles' que de hecho trabajan aquí, es el permiso de trabajo. La ley de la oferta y la demanda de los países en que sobra de todo es lo que
'regulariza' a quienes huyen como sea de los países que no tienen de nada. La brutal diferencia de renta que hay a un lado y otro del cristal es el verdadero
'efecto llamada'. ¿Quiere esto decir que tenemos que acoger a todo el que consiga llegar? En absoluto. La solución de las miles de vallas de Ceuta y Melilla que hay por el mundo no es derribarlas sino conseguir que quienes viven al lado hambriento del cristal también puedan comer (y estudiar, y prosperar) en sus propios países. Tal como los expertos no se cansan de advertir, el desarrollo del Tercer Mundo es la única medida eficaz contra la inmigración ilegal. Acabaremos por hacerlo porque cada vez hay más gente remando en esa dirección. Pero, mientras nos decidimos, ¿qué hacemos con quienes ya han saltado la valla?
Vuelvo a las leyes: si queremos cumplirlas, y debemos cumplirlas, lo que hay que hacer es repatriar a los
'ilegales' a su país o expulsarles del nuestro al país por el que consiguieron entrar ilegalmente; en el triste caso de las vallas de Ceuta y Melilla, a Marruecos. Eso es lo que dice el famoso convenio hispano-marroquí de 1992 que nuestro Gobierno le ha exigido a Marruecos que cumpla. Pero, Marruecos no es una democracia, Marruecos no respeta ni los derechos humanos de sus nacionales. Gracias a los medios de comunicación españoles, todos sabemos
'cómo' está aplicando Marruecos el tal convenio a los
'sin papeles' de su lado de las vallas de Ceuta y Melilla, y a los que nosotros les hemos
'devuelto' estos días.
Son personas, por Dios, y les estamos mandando al matadero. Recordarle a Marruecos con toda contundencia sus
'deberes humanos' es obligado, a ello ha ido allí el ministro
Moratinos. Pero, mientras tanto, diga lo que diga la ley, no podemos devolver a Marruecos ni un
'ilegal' más. Mientras tanto, aunque haya que saltarse la ley, por supuesto que los derechos humanos de estas personas son nuestro problema y preservarlos nuestra obligación.
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