El segundo nacimiento real aviva la polémica sobre la reforma de la Constitución
El nacimiento de la segunda hija de los Príncipes de Asturias ha reabierto el debate sobre la reforma de la Constitución. En estos momentos, la Carta Magna española da preferencia al varón en la sucesión a la Corona. Pablo Montesinos/ diarioDirecto La modificación de la Constitución, que afecta al artículo 57.1, es una de las promesas electorales de
Zapatero y requiere un complicado proceso que pasa por disolver las Cortes. Es por ello por lo que el Gobierno lleva demorando meses esta posibilidad.
Actualmente, la
Infanta Doña Leonor ocupa, tras su padre, el segundo puesto en la línea sucesoria. Con la Constitución de 1978 debajo del brazo y al ser niña, sólo llegará a ser Jefa del Estado de España en el caso de que no tenga hermanos varones que, de nacer, le arrebatarían la prioridad en la sucesión. Esto provocó, tras el anuncio del segundo embarazo de la
Princesa de Asturias, una auténtica controversia social. Hasta el punto que
Don Felipe se vio en la obligación de anunciar el sexo de la criatura, algo que no había ocurrido con Doña Leonor.
Ya en febrero de 2006, el Consejo de Estado dictaminó sobre la propuesta del Ejecutivo de reformar la Constitución en el apartado de la Monarquía. Entonces, el máximo órgano consultivo del Gobierno aconsejó citar expresamente a Don Felipe de Borbón en la Carta Magna para garantizar su condición de heredero, al tiempo que se eliminaría la preferencia del varón al trono.
Los cuatro puntos clave de la reforma
Teniendo claro el interés de adecuar la Corona a los tiempos que corren, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere reformar además otros tres puntos de la Constitución y es aquí donde llegan los problemas. Más concretamente, el Ejecutivo quiere revisar el encaje en la Constitución de la entrada de España en la UE, la denominación de las Comunidades Autónomas y la reforma del Senado. Aquí el PP muestra reticencias y sin él es imposible llevar a cabo la reforma.
La formación que lidera
Mariano Rajoy no ha puesto pegas a la eliminación de la preeminencia del varón al trono, pero ha minusvalorado las otras tres propuestas del Ejecutivo, advirtiendo de que si se abre el debate de la reforma de la Carta Magna, sus propuestas son otras y muy diferentes. Para el Partido Popular es mucho más importante fijar el techo competencial del Estado.
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