"Quiero contar mis historias, a mi manera, sin renunciar a mi estilo y aún así llegar a la gran mayoría" Aunque se licenció en Empresariales, Daniel Sánchez Arévalo pronto cambió los balances por los guiones, actividad en la que trabaja desde hace diez años. Tras triunfar en el mundo del ‘corto’ se estrena en el mundo del largometraje con azuloscurocasinegro, una película que el director define como “un canto al optimismo”.Auxi Barea/diarioDirecto 27/04/06Muchos creen que el cine es una idea que ronda en la cabeza, ¿qué idea tenía usted en la suya para hacer azuloscurocasinegro?
La primera imagen-idea que se me vino a la cabeza fue un chaval delante de un escaparate, mirando algo que desea, algo que no puede tener, tan cerca y tan lejos de sus sueños. Esa imagen me ha perseguido desde el principio como metáfora de lo que cuenta la película.
Sorprende al espectador que en el desarrollo de su película, no se haga referencia directa al título. ¿A qué hace referencia azuloscurocasinegro?No me gusta ser muy explícito, prefiero que el espectador saque sus propias conclusiones. En cualquier caso el título (escrito todo junto) es un color que cambia según bajo qué luz se mire. A pesar de parecer un título tenebroso, es todo lo contrario, un canto al optimismo, a descubrir que la vida no es tan negra como creemos.
¿Cómo fue el proceso de selección del reparto y qué destacaría de ellos?Siempre quise contar con el mayor número de actores de mis cortos. A
Antonio de la Torre (el hermano),
Héctor Colomé (el padre) y
Eva Pallarés (la vecina-amiga de toda la vida), les escribí expresamente sus papeles, aunque luego pasaron una prueba de casting para convencer al productor. A
Ana Wagener,
Roberto Enríquez y
Natalia Mateo también los traje de mis cortos. Luego entraron
Quim Gutiérrez, el
'prota', y
Raúl Arévalo, su mejor amigo, que pasaron unas exhaustivas y numerosas pruebas de casting, aunque ya desde el principio demostraron su talento. Al igual que
Marta Etura, la más conocida de todos, que vino a completar el reparto. Para mí era muy importante contar con caras nuevas, frescas, descubrir nuevos talentos, y darles su primera gran oportunidad. Hoy día, con la película terminada, me siento muy orgulloso al ver su trabajo, convencido de que en un futuro próximo serán rostros muy conocidos en el cine español.
¿Qué hay de autobiográfico en su película? Todo y nada. Nada de lo que las pasa en sus vidas, pero mucho de lo que les pasa en sus mentes y su corazón. Creo que es fundamental dejar el pudor de lado y volcar un poco de ti mismo en los personajes, es la única manera de alejarse de los estereotipos y que destilen algo de verdad.
¿Es una película para optimistas o pesimistas?Yo veo mucha luz al final de la película. Entiendo que asumir tus propias limitaciones es bueno en el sentido que te permite avanzar, no quedarte estancado, frustrado, intentando conseguir cosas fuera de tu alcance. Además hay otra lectura: el pasado y los miedos no cambian, siempre van a volver. Lo que cambia es la forma que tenemos de enfrentarnos a ellos. Y Jorge, en su viaje vital a lo largo de la película, aprende a enfrentarse a sus fantasmas. Eso es lo importante.
¿Qué fue lo más difícil y más fácil de todo el proceso de creación-realización de la película?Lo más difícil es el proceso de rodaje. Ocho semanas muy intensas, con mucha presión y responsabilidad, con mucho dinero en juego, con un equipo de cincuenta personas a tu cargo. Fácil no hay nada, pero sí hay fases que en las que disfrutas más y te sientes más cómodo, sobre todo en las más íntimas: el guión, el montaje y la música.
Si tuviera que defender su película frente a un tribunal (que también puede ser el público), ¿qué argumentos usaría?Es una película hecha con la ambición de llegar al público. El cine es un arte muy caro, y me parece una frivolidad hacerlo de espaldas al espectador. Yo cuento lo que quiero, como quiero, pero siempre teniendo en cuenta que al final del proceso alguien va a pagar 6 euros para ver tu película, y eso merece el mayor de mis respetos.
¿Qué proyectos seguirán a azuloscurocasinegro? Estoy preparando un cortometraje
“Traumalogía”, que rodaré en verano. Lo que me interesa es contar historias, al margen de la duración. Considero que el cortometraje es un formato válido en sí mismo, con entidad propia. Me ha dado un oficio, y quiero seguir apoyándolo y ejercitándolo. A parte de septiembre empezaré a escribir mi siguiente largometraje. Aunque como director estoy abierto a historias que no partan de mí.
Al margen de presupuestos y tiempo de rodaje, ¿qué diferencia hay entre dirigir y escribir un corto y un largometraje?Pues el nivel de presión y responsabilidad se multiplica, pero efectivamente creo que viene condicionado por cuestiones de presupuesto y duración. Yo empleo la misma dedicación y entrega en un formato u otro. Creo que al dar el salto al cortometraje es importante no dejarse las ganas de atreverse a probar cosas, a seguir experimentando y a encontrar tu propia voz.
¿Cómo ve el nivel actual del cine en nuestro país? Sin caer en la evidencia de los presupuestos, ¿en qué se diferencia el cine español del norteamericano? Creo que hay muy buen nivel en España. Las películas buenas son muy buenas. Claro que también hay películas muy malas y muchas regulares. Pero eso pasa en cualquier cinematografía. El problema que veo es que en este país una película española mala penaliza mucho más que una norteamericana. Por eso hay que ser muy honesto con nuestro trabajo. Se requiere un compromiso a todos los niveles para intentar elevar el nivel. Hay películas que nunca se deberían hacer, ni se deberían estrenar, y eso no debería tolerarse, porque nos afecta a todos. A mí como director me interesa llegar al mayor número posible de gente. No me limito en ese aspecto. Quiero contar mis historias, a mi manera, sin renunciar a mi estilo y aún así llegar a la gran mayoría. Ese es mi sueño (reto) como director.
¿De qué forma cambió la contabilidad por el guión? Recién licenciado en Empresariales, en el verano del 93, mientras buscaba trabajo en empresas de seguros y bancos, me puse a escribir guiones para “matar” el hastío veraniego. Por suerte, y gracias a los designios del destino, conseguí antes trabajo como guionista que como corredor de seguros. Si hubiera sido al revés, quién sabe dónde estaría hoy día.
Tras consolidarse como director de cortometrajes, tuvo la suerte de dirigir un guión de Julio Medem. ¿Cómo fue el rodaje de “La culpa del alpinista”? Fue la primera vez que me sentí
“director”. Nunca me había enfrentado a un guión que no hubiera escrito yo, y encima, en este caso, meterme en un mundo tan especial y poético como el de
Julio Medem, fue un ejercicio que asumí con mucha prudencia y miedo para acabar en un viaje apasionante, donde curiosamente me sentí más libre que nunca. Julio me respeto mucho, fue muy generoso. Me regaló su historia para que yo le diera forma y la hiciera mía.
¿De quién confiesa sentirse influenciado a la hora de hacer cine?De muchos muchísimos. Yo me dejo influenciar por todo lo bueno que veo (y algo de lo malo). Aunque mis referencias más claras son:
Billy Wilder,
Preston Sturges,
Los hermanos Marx,
Steven Spielberg,
Woody Allen y
Spike Lee.En España:
Almodóvar, Amenábar, León,
Medem,
Mañas, etc.
Si tuviera que recomendar tres películas ¿cuáles elegiría? Volver, Crash, Capote.